MAR MATO - VIGO
"Es gracioso. Proponen volver a un temario del año 1993 cuando ni había ordenadores en las aulas; pero la ley se centra en las nuevas tecnologías. Dicen que se cambia para mejorar la educación. Han reducido el temario a 25 unidades. Podían haber dejado las 60 de antes. Cambiar es jugar con la gente", reflexiona en alto sentada en una aula la opositora a profesora de Educación Infantil Ana Cabaleiro.
Esta joven, de 22 años de edad, espera el inminente inicio de la clase preparatoria en la academia Cefiasa en Vigo. Faltan poco más de cinco minutos para las cinco de la tarde de un miércoles. A su lado, conversan Gloria Estévez y Sergio Fernández. Aunque más lacónicos, coinciden con ella. "Este es un año perdido", lamenta la chica; mientras él define la situación con con una metáfora de dinamina: "Me siento mareado".
"Comencé a estudiar –prosigue el chico– en el verano. Después cambiaron el temario; ahora volvieron a cambiarlo. Primero, decían que iba a haber oposiciones en Galicia; ahora aseguran que no este año... Con los 60 temas de antes, me parecía duro prepararlas en un año pero con los 25 de ahora tengo dudas. Empezar otra vez...."
Su compañera Gloria Estévez también entra en el debate recalcando lo que ya dijo el ministro esta semana; el temario de 1993 al que se vuelve es "provisional". Ella está convencida de que "van a sacar otro temario nuevo"; pero nadie lo desmiente, tampoco nadie lo corrobora.
Hay unos segundos de silencio en la conversación y Ana Cabaleiro inicia un monólogo que el ministro Wert debería escuchar atentamente en persona o si el bochorno no se lo permite, camuflado de encerado o lámpara de neón al estilo Mortadelo. "Recibir un impacto así... es jugar con uno. Has estado preparándote, estudiando... y, al final, no vale para nada –comenta– porque ha sido una pérdida de tiempo. Di tú que el conocimiento nadie te lo quita pero si no va a entrar en la oposición... Para eso, hacía un cursillo... Ha sido perder dinero". Tres horas de clases cada semana cuesttan 125 euros al mes en la academia, además del gasto de libros y fotocopias. Si se suma mes a mes y se tienen en cuenta los tiempos que corren...
Las directivas y profesorado de las academias no están de mejor humor. En Abrente, en Vigo, confiesan lo que muchas no quieren reconocer. "Ya se nos han caído alumnos. La situación económica es la que hay", explican desde el centro olívico. La misma fuente recuerda que "se pueden presentar a las oposiciones de Andalucía previstas para junio de este año, pero también es volver a empezar".
El presidente de CEEAP, las empresas de formación de Galicia, Pedro Rey Vera, recalca que el Gobierno central debería tomar decisiones pero sin sembrar "la incertidumbre". La derogación del último temario también lo ha cogido por "sorpresa. No es normal esa decisión a estas alturas", añade.
Rey Vera, de CIP en Vigo, estima que son más los 2.000 opositores de Magisterio afectados en Galicia. A ellos, envía un mensaje positivo: "La gente que aprueba nunca le ha dedicado menos de un año a las oposiciones y si lo ha conseguido a corto plazo ha sido por carambola".
Pide también pensar en la crisis de 1992. "Muchos desempleados prepararon oposiciones para asegurarse el futuro", recuerda. Es inevitable preguntarle si piensa que los funcionarios tienen el puesto seguro. Sus homólogos en Grecia tiemblan mientras en España son el blanco de la diana de los recortes mientras políticos y máximos dirigentes de bancos siguen cobrando millones. "El acceso a la función pública en España no es como en Grecia.En España, es uno de los accesos más duros y restrictivos. Cambiar la calidad y cualidad de la función pública sería ilegal e impensable", concluye Rey.