A.M. - A CORUÑA
Galicia ya tirita tras la llegada de la ola de frío siberiano que desde inicios de semana ha dejado más de 150 muertos en Europa. Se trata de un fenómeno que sucede cada siete u ocho años y que, en esta ocasión, podría ser de las cuatro más frías desde 1950, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Los gallegos tendrán que sacar de los armarios sus prendas de más abrigo para soportar los diez grados bajo cero que se esperan para hoy y mañana en el interior de la comunidad, y que en algunas zonas de Ourense como Manzaneda ya se alcanzaron en la jornada de ayer. Pero aunque el mercurio marque -10 grados, la sensación térmica será de todavía más frío: unos -20 grados.
El peor día se espera para mañana. En localidades como Verín se prevén temperaturas por debajo de los siete grados, en O Barco y Pedrafita -6 y en Lalín -5. De esta ola de frío polar se salvarán A Coruña y Pontevedra, con mínimas de dos grados.
Desde MeteoGalicia, Pablo González explica que en gran parte de la comunidad la sensación térmica será de entre cuatro y seis grados menos de lo que marquen los termómetros. Sin embargo en las zonas de montaña, la diferencia llegará a los 10 grados. De esta forma, en algunas áreas del interior de la comunidad la temperatura que puede sentir una persona respecto a la velocidad del viento rondará los -20 grados.
Por esta masa de aire frío siberiano, el servicio de meteorología de Galicia ha activado la alerta amarilla para hoy en las montañas de Lugo y Ourense por temperaturas por debajo de los -6 grados que se extenderán mañana a casi toda la provincia ourensana y el interior de Lugo y Pontevedra. Solo A Coruña y la costa de Pontevedra se salvarán de la alerta porque según las previsiones los termómetros no alcanzarán valores negativos. Por su parte, Aemet decretó alertas para hoy en casi toda España por riesgo de bajas temperaturas, viento, nieve y olas dejando solo al margen de estos avisos a las provincias de A Coruña y Pontevedra.
La entrada de aire polar dejará cielos con pocas nubes hasta el sábado excepto en A Coruña y el norte de Lugo, donde las nubes bajas algo más compactas podrían dejar alguna nevada ocasional por encima de los 300 metros en el norte da provincia lucense. A partir del domingo, la masa de aire se desplazará hacia el este y la relevará un frente que suavizará la situación con la llegada de precipitaciones generalizadas en toda la comunidad que al mismo tiempo permitirán un ascenso de las temperaturas a registros positivos.
Termómetros
A la espera de los peores días de la ola de frío –hoy y mañana–, las nevadas fueron ayer las protagonistas en las montañas lucenses. La presencia de nieve y hielo en las carreteras dejó sin clase a 83 alumnos de diez colegios lucenses. Los registros de temperaturas más bajos de ayer se alcanzaron en Cabeza de Manzaneda con -10,9 grados seguida de A Veiga (-9,8), Valdeorras (-9,1) y Os Ancares (-8,1). Pese a que la incidencia del temporal es más suave en la costa gallega los termómetros marcaron números negativos en la localidad coruñesa de Lousame (-0,4) y las pontevedresas de Forcarei (-1,4), Fornelos (-0,8) y Lalín (-0,4).
El viento siberiano que afectará a España hasta el domingo rompe con el que se presentaba como uno de los inviernos más cálidos de los periodos recientes de comparación meteorológica.
Las comunidades más afectadas por la ola de frío polar continental son Cantabria, Cataluña, País Vasco, Asturias, Navarra y Baleares. La nieve llegó ayer al nivel del mar en Barcelona y varias zonas de Cataluña, donde más de 73.000 alumnos se quedaron sin clase por el cierre de 230 centros escolares. En Cantabria se cerraron cuatro puertos de montaña, se recomendó el uso de cadenas para circular por seis tramos de carretera y, según una primera estimación de la Consejería de Educación, un millar de niños no pudo ir al colegio. Las nevadas causaron además al menos ocho heridos en los numerosos accidentes de tráfico registrados en Álava, 25 sólo en Vitoria.Y en Mallorca, tuvo que cerrarse por nieve un tramo de la carretera que atraviesa la Sierra de Tramuntana. Las cadenas fueron indispensables en ocho puertos de montaña y tres vías leonesas, y en Asturias el hielo obligó a emplearlas en otros nueve puertos.La nieve también complicó la circulación en Valencia y Alicante.