F. FRANCO - VIGO
"La cooperación de la víctima con sus carceleros en el proceso es esa zona gris que se vivió en los campos de concentración nazis como Auschwitz. Esa es una trágica paradoja". Las palabras de la antropóloga Paz Moreno Feliu dieron ayer luz a esas zonas oscuras del holocausto nazi en su charla ayer en el Club FARO sobre "Vida y muerte en los campos de Auschwitz".
Presentada por el magistrado de la Audiencia de Pontevedra Julio Picatoste, Moreno Feliu abordó una parte de su extenso trabajo sobre la vida cotidiana en esos campos de exterminio: la relacionada sobre su organización, sus jerarquías, la circulación de bienes... Ese mundo en el que, en palabras de Primo Levi citadas por ella, "uno se veía precipitado" y que, además de "terrible", resultaba "indescifrable", creando una "zona gris" de relaciones sociales a la sombra de las chimeneas. Cómo desde el ingreso el prisionero, desprovisto ya de todo vínculo social y cultural, tiene que aprender a relacionarse en un ambiente absolutamente hostil, cuya frontera no sólo está delimitada por los SS vigilantes del campo, sino también por las diferentes jerarquías entre los propios concentrados, que los nazis fomentaban para dividir y vencer. Los presos eran de muy diversas procedencias y para sobrevivir tuvieron que dejar a un lado las normas que habían conocido, su visión moral anterior, hacer cosas que nunca creyeron que harían... No es extraño que muchos de estos supervivientes, como el mismo Levi, se suicidaran después".
Contó la antropóloga, a la que la editorial Trotta publicó "En el corazón de la zona gris. Una lectura etnográfica de los campos de Auschwitz", que allí se seguía un doble sistema, igual que en Dachau: por una parte, la estructura organizativa y administrativa de un número relativamente bajo de SS y guardianes subordinados del campo y por otra, los dispositivos y mecanismos que permitían ordenar y dominar a una masa confusa de prisioneros, cuya vida transcurría en un universo social difícilmente controlable por ellos mismos: la violencia institucionalizada, tanto la de las autoridades del campo contra las víctimas como la existente entre los propios prisioneros, se ejercía en las formas más extremas conocidas.
Tras situar los orígenes de los campos de concentración nazis en las prácticas de recluir a la población civil entre alambradas en las conquistas coloniales, se refirió a esa dañina utopía de una raza aria que llevó a los nazis a eliminar, en primer lugar, entre los mismos alemanes a los que llamaban "subnormales". "La idea de exterminio procede de esta utopía política de los nazis", aseveró Moreno Feliu.
¿Y la organización de esos campos? "Crear antagonismo entre los prisioneros era una regla básica. Se puso en marcha –dijo– una a estructura de control interno del campo mediante la creación de distintos rangos antagónicos entre los propios prisioneros, a la cabeza de los cuales se situaban los llamados prisioneros funcionarios, preeminentes o aristócratas".
Según explicó, las extendidas redes de alianza que mantenían los prisioneros-funcionarios con algunos SS, con el resto de los internos llamados "aristócratas" y con los trabajadores civiles, así como las redes clientelares en las que participaban otros prisioneros subordinados les ayudaban a mantener su incierta situación de privilegio y poder, al tiempo que reforzaban el diseño del sistema que exigía que el prisionero corriente fuese una especie de mónada sin vínculos. " La despersonalización inicial –dijo–, violentamente sufrida por todos los prisioneros al llegar al campo, cuando les despojaban de su nombre propio, de todas sus pertenencias, y en el caso de los judíos de casi toda su familia y conocidos era un requisito necesario para el funcionamiento interno del campo".
Gran parte de estas distinciones estaba codificada por el sistema de triángulos, números y letras mayúsculas que cada prisionero anónimo debía llevar en el traje: un triángulo rojo denotaba un prisionero político o un resistente de los países ocupados, uno verde, un delincuente común, uno negro, a un denominado asocial o a un gitano...