Rocío Sotillo - Investigadora gallega en Italia elegida entre los 28 científicos con mayor proyección mundial
ELENA OCAMPO - VIGO
Figura entre los 28 talentos científicos llamados a convertirse en líderes a nivel mundial. El instituto médico Howard Hughes acaba de seleccionar a esta joven criada en Galicia y estudiante en Vigo –junto a otros tres españoles– para financiar con 650.000 euros su investigación en oncología en Italia, donde reside desde hace casi dos años. En una década, según la institución científica, Rocío Sotillo será "líder" de referencia.
–En cierto modo, este reconocimiento a nivel mundial es también un espaldarazo al sistema educativo español que tantas críticas recibe, ¿no cree?
–Yo creo que se hacen muchas cosas bien en España. Ya llevo tiempo sin vivir ahí: siete años en EE UU y casi dos en Roma y no me voy a meter a criticar la política española. Creo que la formación es buena porque, de hecho, ha habido cuatro españoles que han conseguido esta distinción, no soy la única.
–Su formación básica la recibió en Galicia y Madrid.
–Toda mi educación básica ha sido española. Estudié en Vigo en los Jesuitas, donde creo que me dieron una formación muy buena, luego en la Complutense, Farmacia y la tesis la hice en Madrid.
–¿Le aportó más lo que desarrolló fuera?
–Me fui a EE UU porque, en cierto modo, es el camino que sigue un investigador. Quieren que salgas fuera para que aprendas otras técnicas. Pero me podía haber quedado en España, que se hace ciencia muy buena.
–¿Fueron muy duros los inicios?.
–El paso más duro ha sido este año. Empezar un laboratorio nuevo. Te dan un dinero, te dan un espacio y tienes que hacerlo todo. Y para eso, no te entrenan. El dirigir a personas, escribir proyectos, conseguir financiación... creo que es el paso más duro. Nosotros sabemos hacer experimentos, pero no de lo otro.
–¿Por qué ese exilio de talentos?
–Yo creo que España me ha dado una muy buena formación y hay becas buenísimas para hacer el doctorado y post doctorales. El problema está a la hora de volver. España no ofrece lo mismo que otros países, ni en cuestión de salarios, ni en cuestión de posibilidades. Aunque yo no me podría quejar, porque me ofrecieron una buena posición en Barcelona pero por problemas familiares necesitábamos dos y no pude aceptar. Pero tampoco es cierto que esas posibilidades no existan; el problema es que somos muchos y hay muy pocos sitios. Es un embudo que en investigación pasa.
–¿A qué investigación irán destinados los fondos de esta convocatoria?
–Las investigaciones que hago en el EMBL (European Molecular Biology Laboratory) en Italia, que es un centro de investigación que pertenece a la Unión Europea, siguen la trayectoria que he traído de EE UU. Allí trabajé en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, donde estuve siete años como investigadora post-doctoral.
–Se centran en Oncología. ¿Qué quiere aportar al estudio del cáncer?
–La investigación no tiene principio ni fin. Cuando descubres algo nuevo, eso te lleva a nuevas preguntas que tienes que seguir respondiendo... Lo que estudié en EE UU es cómo la inestabilidad cromosómica –o dicho más fácilmente, que una célula tenga diferente número de cromosomas que el que debería– puede contribuir a desarrollar tumores. Todos sabemos que los tumores humanos tienen muchas alteraciones cromosómicas, pero hasta hace poco no se sabía si eso era una consecuencia de que las células cancerígenas proliferan muy rápido o si realmente la inestabilidad cromosómica (perder o ganar cromosomas) puede ser el primer paso; es decir, el motivo por el que se genera un tumor. Eso fue lo que hice en EE UU.
–¿Y cuáles fueron las conclusiones?
–Pude demostrar que esa inestabilidad cromosómica, al menos en ratones, puede ser un proceso que da lugar a recidiva. Recidiva es la reaparición del tumor maligno tras un periodo más o menos largo de ausencia de enfermedad. A esos tumores que con un tratamiento específico desaparecen, pero que al cabo de un tiempo, en pulmón en cuatro o cinco meses; o en mama en un año, vuelven a reproducirse. Lo que hemos visto es que cuando el tumor primario es inestable, parece que desaparece pero quedan células que al cabo del tiempo reproducen el tumor. Creo que son datos muy importantes porque no solamente tenemos que atacar el "oncogen" que ha producido ese tumor, sino esa inestabilidad cromosómica.
–¿A cuántos años vista podrán publicar resultados?
–Espero tener resultados que podamos presentar y publicar en dos o tres años. Pero estos experimentos son largos.
–¿Cuál sería la mejor noticia o conclusión posible de su investigación?
–Encontrar por qué esas zonas resisten al tratamiento, para encontrar una molécula que las inhiba, que las mate.
–¿El objetivo es hacer fármacos más eficaces?
–Eso ya se escapa de mi campo, yo quiero ver los mecanismos por los que se produce, luego ya es competencia de las compañías farmacéuticas. Pero puedo decir en qué dianas deben de investigar
–En EE UU se acaba de presentar un aparato que secuencia el ADN de una persona en un día, por menos de mil euros. ¿Será clave para estudiar las mutaciones que provocan cáncer?
–Yo creo que todos los avances son buenos. Es muy interesante secuenciar el genoma y ver cuáles son las mutaciones. El problema que yo veo es que hacen falta las personas que sepan interpretar los resultados. Me da la sensación de que van a salir cantidad de datos pero, ¿qué hacemos con ellos?
–Es decir, falta quien sepa leerlos.
–A no ser que encuentren una mutación de ya se conoce, van a salir un montón de datos que requerirá mucho tiempo interpretarlos.