MAR MATO - VIGO
Quienes realmente viven de moda desde los talleres y departamentos de diseño no dudan en destacar que la feria de moda que hoy sábado arranca en París es la más importante de Europa. Lo ha conseguido al fusionarse dos salones que ya de por sí eran destacados: Who´s Next y Prêt à Porter. Un total de 2.500 firmas de todo el mundo acuden a la ciudad del Sena para mostrar, ser vistas, convencer y vender. Entre ellas, cinco marcas gallegas, un número que supone una bajada frente a los años dorados anteriores a la crisis cuando en un salón francés se podían encontrar cerca de 20 firmas de la comunidad. Lo que sí está claro es que las que siguen apostando por esta cita lo hacen convencidas de que las ventas a otros países son las que contribuyen a que la debacle económica no golpee tanto.
"Vamos muy ilusionadas –explica la voz y diseño de Olga Santoni– dada la situación de España. Los mercados exteriores son los que nos aguantan. En París, siempre somos bien recibidos".
Sin desventajas
Desde Oky Coky, también tienen claro que la feria gala prima ante todo. "Antes íbamos a Bélgica, Londres... pero finalmente hemos optado por quedarnos con Madrid y París. La primera porque es en España, la feria para todo el mundo; y la francesa porque es muy internacional. En una edición anterior, nos encontramos con compradores de Japón, República Dominicana, México y Estados Unidos", explica Sandro Portela, de Oky Coky.
Para él, la fusión de los salones parisinos en una feria única solo trae ventajas. "Nos puede beneficiar mucho, nos puede dar a conocer a más gente que, en principio, no tendría acceso a nosotros. Son cuatro días en los que vamos a la caza y captura de clientes nuevos", señala.
Hasta la fecha, la feria Who´s Next de París no es más que un ejemplo de emergencia, destinada no a grandes marcas sino a firmas medias con presencia internacional o aquellas que desean probar suerte. En la anterior edición, la de septiembre de 2011, el número de expositores creció un 17%.
Francia, principal destino
La cifra de asistentes tampoco bajó: más de 48.000 personas visitaron los puestos, lo que supuso un incremento del 6% de visitantes. La Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en París destacó en un informe para el ICEX (Instituto de Comercio Exterior) la "cantidad, calidad y diversidad" de los visitantes. Los italianos, primero; y después los españoles fueron los extranjeros que más acudieron.
No es de extrañar si se analiza la balanza comercial. En ella, España es el principal destino de la moda francesa. Por su lado, el país galo, "ocupa el segundo lugar en el ranking de destinos de la exportación española de moda", según la Embajada de España en París.
Los diseñadores gallegos acuden a la ciudad del Sena pensando en captar compradores para grandes áreas comerciales y detallistas multimarca (tiendas que ofrecen varias marcas en un mismo espacio), justo lo que más abunda en Francia y lo que más compras copa, las tres cuartas partes del total en el año 2010 en el prêt à porter femenino.
El algodón, por las nubes
El lado amargo del viaje a París viene dado por la crisis. Por un lado, en España las ventas o disminuyen o apenas han crecido, según la marca. Por otra parte, aunque el precio del algodón parece que se ha estabilizado, desde mayo de 2010 a abril de 2011 aumentó un 160%; y la lana un 38%, según datos del ICEX, lo que ha supuesto menos beneficios para las empresas.
Acudir a la feria tampoco es un saldo; todo lo contrario. "El esfuerzo económico que hay que hacer para tener un stand en la feria parisina es muy grande. Si alguno de mis clientes viera la inversión, se echaría las manos a la cabeza porque le parecería una aberración lo que nos cobran por metro cuadrado. Nos daría para comprarnos un piso, cuando lo que hacemos es gastar en un stand que dura cuatro días", detalla Sandro Portela de Oky Coky.
Otro diseñador gallego que prefiere no figurar reconoce que "está bien asistir a París pero es complicado. Vale para empresas más grandes. Como no tengas la marca un poco consolidada... Y además es caro. Lo que hacemos muchos es alquilar un espacio en un hotel para crear un showroom e invitar a la gente a que vea tu colección, aunque caro, sale más barato".
Desde Florentino, no pueden decir no a París. "El mercado francés es muy importante para nosotros. Ganar seis clientes en la feria puede suponer ganar 60 puntos de ventas", señala la consejera de comunicación de la marca lalinense, Colleen Murphy.
Un stand, 15.000 euros
En el caso de Florentino, el estand es de 60 metros cuadrados. Decorarlo, tener el personal allí, alquilar el suelo supone un desembolso importante. Según un creador consultado, cuesta casi 500 euros el metro cuadrado en la feria.
El de Viriato, mide 30 metros cuadrados pero es vital para la marca que allí se encuentra con sus seis representantes franceses y los clientes que estos convencen; al tiempo que se dedican a "potenciar nuevos compradores", explica Ricardo Maia, director Comercial y de Marketing de Viriato, con 1.100 puntos multimarca en 18 países, principalmente Italia, Francia y Bélgica.
Para Olga Santoni, con un stand de 25 metros y cuatro pasarelas (es la primera vez que ofrece un desfile en la feria parisina) sale "bastante rentable. Tenemos 200 clientes en toda Francia así que vendrán a París. Estar en la feria es cuestión de imagen".
Dijeron no a China
De los creadores gallegos que acuden a París, uno de ellos se estrena, el vigués Jandro Villa. Las otras cuatro firmas repiten de anteriores ediciones y coinciden en otra característica: siguen confiando la confección a talleres en Galicia o Norte de Portugal en vez de haber deslocalizado la producción a China u otras zonas asiáticas.
"Fue una apuesta muy arriesgada continuar aquí. Todo el mundo deslocalizó la producción hace cinco años. Nosotros decidimos apostar por esto como elemento diferenciador. Hasta ahora, aparentemente, acertamos. Es por lo que nos buscan. La relación calidad precio es buena y los precios competitivos", indica Ricardo Maia, de Viriato.
"A la larga, se ha visto que China ha sido un lastre para muchos. También hay que tener responsabilidad social. Nosotros, Florentino, empleamos a 500 personas en toda Galicia", explica Murphy.