SOLEDAD REY
Alumnos del instituto Castro Alobre de Vilagarcía actúan desde el curso pasado como mediadores, y en casos de problemas entre estudiantes son ellos los que se encargan de buscar el entendimiento y restablecer la normalidad entre las partes. Y lo cierto es que su intervención está consiguiendo reducir la conflictividad en el centro.
Atajar los conflictos en el ámbito escolar y prevenir casos de acoso es posible si se cuenta con el apoyo y la implicación del entorno. Lo dicen los psicólogos, y lo atestiguan los resultados del proyecto de mediación puesto en marcha en el instituto vilagarciano. Un grupo integrado por quince alumnos de todos los cursos de ESO y Bachillerato se encarga desde diciembre de fomentar el acuerdo entre los estudiantes que han tenido algún tipo de enfrentamiento. Y según asegura el director del centro, Carlos Cid, los resultados están siendo más que satisfactorios, y el índice de conflictividad ha descendido sensiblemente.
De los alrededor de quince casos atendidos por el grupo de mediación el curso pasado, únicamente en uno no se consiguió atajar el problema. En los demás, la intervención de los propios estudiantes permitió devolver las aguas a su cauce y restablecer la normalidad en las relaciones inter pares.
Escuchar lo que cada una de las partes tiene que decir sin mediar ni expresar ninguna opinión y, a continuación, proponer un plan para terminar con el problema. Eso es lo que se encargan de hacer los alumnos mediadores del Castro Alobre, que habitualmente consiguen, después de entrevistas que suelen durar entre media hora y una hora, que sus compañeros hagan las paces.
Los casos de los que se encargan los jóvenes mediadores son siempre faltas no graves. A finales del primer trimestre del curso pasado, y después de haber recibido formación específica para atajar el bullying, el profesorado del Castro Alobre decidió poner en marcha una experiencia de mediación protagonizada por estudiantes. Alrededor de 80 alumnos se presentaron voluntarios para formar parte, aunque tras un proceso de selección la cifra se redujo a 15.
El Castro Alobre cuenta con un aula especialmente destinada a las sesiones de mediación. Allí, ante una mesa larga, se sienta el mediador y los compañeros afectados. Y allí se quedan hasta que consiguen llegar a un acuerdo. Lo habitual es que una única sesión sea suficiente.
Según asegura Carlos Cid, la mayor parte de conflictos se producen en los cursos más bajos de la educación secundaria, en 1º y 2º de la ESO. Las soluciones propuestas dependen del caso, pero por lo general suelen incluir unas disculpas públicas.
La intervención de este servicio es el primer paso para el acuerdo,. y si los interesados no se avienen a acatar la solución que se les
propone o posteriormente se detecta que reinciden se les aplica el castigo o sanción pertinente. No obstante, tanto el número de expulsiones como de expedientes sancionadores se han rebajado en número desde que empezó a funcionar la iniciativa, tal y como asegura el director del instituto.