Si los niños pudieran elegir entre un libro de texto para estudiar o una visita guiada a un club de piragüismo, probablemente se decantasen por la segunda opción. Pero el conocimiento no es incompatible con la diversión, como demostró el proyecto desarrollo por el CEIP Nº1 de Tui y coordinado por María Luisa López, "Coñecemos o río Miño", que parte de la idea de que siempre es mejor empezar por lo que resulta más cercano a los niños, en este caso de tres, cuatro y cinco años, "cada uno con actividades adaptadas a su nivel", explica la docente.
A través de las tecnologías digitales, pizarra digital incluida, los niños pudieron satisfacer su curiosidad acerca de dónde nace y dónde muere el río, qué deportes se pueden practicar en sus aguas y qué embalses tiene. De las preguntas sobre qué peces se pueden pescar y qué se hace con ellos no se encargó precisamente internet u otra tecnología digital, sino una autoridad en la materia: un pescador retirado que conocía las artes de pesca y que mostró a los niños hasta cómo se colocan las redes y las nasas y les proporcionó unos invitados a los que cuidar: cangrejos americanos. "Para los niños, aprender así es muy motivador", afirma López.