ALEJANDRO CERQUEIRA - VIGO
El placer por lo clásico va más allá de la simple moda. Sólo así se puede explicar la explosión que el mundo del globo aerostático está experimentando este verano. Este tipo de viajes no pueden considerarse un medio de transporte ni una experiencia extrema, pero aún así gana fieles por momentos. Agárrense fuerte, que despegamos.
Alfonso Lubián, enamorado y profesional del globo, posee la única empresa gallega que oferta viajes aerostáticos por el sur de Galicia, Vigoglobo. La iniciativa lleva varios años en pie, o mejor dicho en el aire, pero curiosamente este verano, uno de los más azotados por la dichosa crisis económica, la demanda se ha disparado. En los meses estivales Alfonso ha realizado más de 200 viajes. Y los que quedan.
El vuelo en globo se basa en lo genial de las cosas simples. Un vuelo tranquilo recorriendo la geografía gallega. La experiencia recorre las zonas de Ponteareas, Tui y Baiona. La diferencia de paisajes comprende la arquitectura más representativa de Galicia y el paisaje típico de aquí.
A esta experiencia se puede apuntar cualquiera. Lo normal es "gente joven", como afirma Lubián, "pero hay de todo. Uno de los últimos vuelos que realicé fue con una familia formada por los abuelos y los nietos".
Y es que el vuelo en globo, aunque comparte medio con experiencias como el puenting o el salto en paracaídas, no se basa en la adrenalina. El viaje es apto para miedosos y hasta gente con vértigo. "No sientes ni los pies despegarse del suelo. Es muy relajante, un placer; es como un balcón flotante. A los dos minutos la gente ya se suelta y los hay incluso que dicen ´pero si yo tengo vértigo…´ y no notan nada".
El viaje típico, según explica Alfonso Lubián, se hace en grupos de "cuatro o cinco personas". La razón principal de estos grupos reducidos es la geografía de la zona. "Cuanto mayor es el globo, más espacio para el aterrizaje se necesita. Aquí no nos podemos permitir el lujo de llevar globos grandes, porque el terreno no lo permite. Hay muchas fincas pequeñas y con maleza y eso dificulta el aterrizaje".
El globo en datos. La velocidad que suele alcanzar este medio de transporte es de "20 kilómetros por hora", cuenta Lubián. La altura puede llegar "a un máximo de 1.000 metros, aunque lo normal es volar a los 200 o 300". Si el ascenso no asusta, es posible que el precio dé un poco de impresión. El coste mínimo por persona son 160 euros por 45 minutos de vuelo. Sin embargo, como detalla el Alfonso "éste es un servicio para el que quiere pagarlo".
El vuelo en globo en primera persona
Vicente es uno de los que estuvo dispuesto a pagar el viaje en globo este verano. Este vigués se declara "amante de los deportes de riesgo" aunque añade que ésta es una experiencia "totalmente distinta. Es como el avión, sólo que no sabes cuándo vas a llegar y en dónde vas a acabar".
Acerca del precio, Vicente es claro: "Es acorde con el servicio que ofrece, pero aún así sigue siendo caro, no está al alcance de todos los bolsillos. Hay que tener ganas y poder permitírselo –afirma– pero es de ese tipo de experiencias que hay que hacer por lo menos una vez en la vida".
Para este apasionado de las vivencias fuera de lo común el globo es algo distinto a lo que está acostumbrado. "Desde que me estoy haciendo mayor mi familia me hace regalos sorprendentes, como por ejemplo un vuelo en avioneta. –explica– Pero este tipo de viajes es algo que si no te lanzan un poco o te obligan de alguna manera parece que cuesta atreverse".
El encanto por este medio tiene mucho de místico. Como él mismo cuenta "cuando lees las novelas de Julio Verne y describe esos viajes, es algo que te pica, te atrae mucho".
Pero sin duda alguna, la gran riqueza del globo es la experiencia en sí misma. "Ver Xinzo, Ponteareas, lo bonito del paisaje gallego y poder subir y bajar y hablar con el paisano es algo alucinante, tanto para los que estamos arriba como para la gente que nos encontramos. Es algo que tenía que probar y que sin duda alguna repetiría", afirma Vicente.