DANIEL DOMÍNGUEZ - SANTIAGO
Diez, nueve, ocho, siete... Al igual que el resto de trabajadores, los dirigentes gallegos descuentan los días para alcanzar las vacaciones después de un crispado curso político cuya tensión tratarán de diluir bañándose en el mar de las Rías Baixas, destino mayoritario de los dirigentes que podrán disfrutar de un período de asueto.
No descansarán todo agosto. Como el año pasado, Feijóo ha ordenado mantener la actividad durante la primera semana del mes, por lo que el próximo jueves su gabinete celebrará el último Consello antes de relajarse un poco.
Si el año pasado el presidente alegó que acababan de instalarse en San Caetano para reducir el período vacacional, ahora el argumento es la crisis. Los conselleiros hacen números para aplicar el recorte más grande en la historia de los presupuestos, así que tampoco conviene alejarse mucho de Santiago por si es necesario volver de la playa.
En ese contexto, el presidente de la Xunta mantendrá su actividad política hasta el día 13, fecha a partir de la cual salpicará sus vacaciones de actos públicos puntuales. Solo dispondrá de siete días seguidos de vacaciones, aunque es poco probable que su móvil esté desconectado. Quizás tenga problemas de cobertura cuando visite a su familia en Ourense o mientras acuda a alguna playa de las Rías Baixas, como cada año. Su regreso a la actividad plena se producirá el 28.
La Xunta es como un barco de noche. Durante agosto habrá guardias para mantener el timón del navío, si bien tres nombres aparecen como los alumnos más responsables. No tendrán vacaciones este mes los conselleiros de Medio Rural, Samuel Juárez; Cultura, Roberto Varela, y Mar, Rosa Quintana. El primero estará atento al dispositivo de incendios y se relajará por las tardes practicando su deporte favorito, el atletismo, hasta poder disfrutar de unos días en octubre.
Varela, por su parte, asistirá a la celebración de varios de los conciertos más importantes del Xacobeo, como A Festa dos Mundos en A Coruña y el concierto de Muse en Compostela.
El resto se turnará. Entre los días 9 y 15 estarán de guardia los titulares de Presidencia, Alfonso Rueda; Economía, Javier Guerra, y Traballo e Benestar, Beatriz Mato. Entre el 16 y el 21, los de Educación, Javier Vázquez, y Sanidade, Pilar Farjas. Estos dos repetirán entre los días 23 y 28, junto con Javier Guerra. Los tres estarán acompañados de Marta Fernández Currás (Facenda) y Agustín Hernández (Medio Ambiente).
Las Rías Baixas son el destino preferido para los miembros de la Xunta, que matarán el estrés con una receta típica para el período vacacional: familia, lecturas, playa y algo de deporte, emulando las tradicionales salidas de Feijóo para practicar footing. Nada de mochileros.
Al sur de Galicia se desplazarán Rueda, Currás, Guerra, Hernández y Jesús Vázquez. Las únicas voces discordantes serán las de Pilar Farjas, que optará por las Rías Altas. Beatriz Mato también descansará en esa zona, aunque es la única que también optará por el avión. Pasará unos días en Baleares.
El sur de Galicia atraerá a otros políticos. Por allí se dejarán caer la presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, y el líder del PSdeG, Manuel Vázquez. La primera mantendrá el contacto con la Cámara y visitará Santiago con regularidad, pero se dedicará a leer y a su familia entre Pontevedra y la playa, donde quizás pueda aliviar la tensión de varios plenos excesivamente broncos.
Vázquez, por su parte, aprovechará para realizar pequeñas escapadas de fin de semana a la Costa da Morte, las Rías Baixas y la Mariña de Lugo, aunque tiene marcada una cita en rojo en el calendario para el primer fin de semana del mes: la Festa do Polbo de O Carballiño, localidad en la que reside y de la que fue alcalde.
Su homólogo en el BNG, Guillerme Vázquez, quiere tranquilidad. Para eso va a dedicarse a los amigos, a su familia, a leer y a cuidar los árboles de su jardín en Pontevedra, de los que la actividad política lo han alejado un poco. Curiosamente, será un nacionalista el único que visite el extranjero, con una escapada a Francia.
Mientras tanto, la crisis obligará al delegado del Gobierno, Antón Louro, a seguir en su puesto sin vacaciones. Órdenes de Zapatero. En agosto, no todos disfrutarán de las vacaciones. Ni siquiera los políticos gallegos.