JACOBO CARUNCHO - SANTIAGO
El cuarenta por ciento del dinero que mueven las industrias de la comunicación y la cultura en Galicia procede de los fondos públicos. Así lo anunció ayer el coordinador del primer estudio sobre las industrias culturales en Galicia, Víctor Freixanes, durante la presentación del documento en Santiago. El informe resalta también que las actividades relacionadas con la cultura, representan poco más del 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) gallego.
Bajo el título de El capital de la cultura. Un acercamiento a las industrias culturales, el estudio culmina los tres años de investigación sobre las industrias culturales en Galicia, llevado a cabo por la Fundación Caixa Galicia y la Universidad de Santiago de Compostela. Su coordinador quiso destacar, citando al investigador de la USC Francisco Campos, que el 40 por ciento del dinero movido por la industria cultural tiene su origen, directa o indirectamente, en los fondos públicos. Además, entre 2000 y 2007, más del 55 por ciento de esos fondos se destinaron a la promoción y difusión cultural, administración, servicios generales y política lingüística.
Según el informe, las actividades culturales representan un 2,2 por ciento del PIB de Galicia, frente al 3% que alcanza el conjunto estatal y el 5% obtenido por Europa. El trabajo indica también que la Xunta gastó en cultura una media de 51 euros por persona en 2007, superando en siete euros al conjunto del Estado. Por su parte, el gasto de la Administración autonómica liquidado se vio incrementado en más de 30 millones de euros entre el año 2000 y el 2007.
El número de empresas culturales en Galicia ha aumentado en 2009, hasta alcanzar las 3.383 compañías, lo que supone 126 compañías más que en 2008. A pesar de este incremento de entidades culturales, el número de trabajadores ha caído un 2,16 por ciento debido a la crisis económica entre enero de 2009 y marzo de 2010.
Freixanes, regulador del estudio llevado a cabo por 17 investigadores, quiso aclarar que la cultura "es la primera en recibir palos por la crisis", siendo un activo económico "que se puede poner a producir". El editor reflexionó sobre el futuro de este aspecto puesto que, como indica la publicación, "la cultura es un elemento dinámico, en constante estado de transformación y cambio".
La revolución tecnológica, la globalización, el capital humano y las políticas estratégicas son los cuatro grandes desafíos de la industrial cultural gallega. Según Freixanes, hay que "pensar en nuevas formas de comunicarse y relacionarse con las audiencias, proyectarse tanto hacia el interior como hacia el mercado exterior y tener en cuenta la capacidad de la población, "formada como nunca antes lo estuvo".
El mayor problema reside en las políticas estratégicas. El escritor y editor aclara que es una de las "patas flacas" de la mesa y es necesaria la fijación por parte del gobierno de una política cultural a largo plazo. A través del análisis de los sectores, las empresas y poniendo "los números encima de la mesa", se podrá llegar a poner en valor la riqueza cultural gallega con ayuda de las "voces" del sector.