ALEJANDRO CERQUEIRA - VIGO
Elías Portela es una figura que despierta misterio. Nunca sabes si tienes delante a Elías Portela, a Elías Knörr (seudónimo con el que firma sus obras en islandés) a Filloa Assassina, su alias en Internet. Tampoco puedes estar seguro de en qué idioma te hablará. Este joven poeta lo mismo coge el teléfono con un sonoro “Hello!”, que publica poemarios en islandés o en gallego, como su última obra Cos peitos desenchufados. Y es imposible adivinar si podrás encontrarle en Islandia, donde vive actualmente, o en su Cangas natal. Ni Portela, ni Knörr, ni siquiera Filloa Assassina sabe dónde estará el próximo septiembre.
–¿Qué podemos encontrar en las páginas de Cos peitos desenchufados?
–Es una especie de puente entre Islandia y Galicia. También es un diálogo poético, entre Elías Portela y Elías Knörr, porque la poesía de los dos es diferente. Además, en este poemario hay mucha retranca y mucho humor, a diferencia de mi otro trabajo en gallego, Imaxes na pel.
–¿Qué diferencias hay entre Elías Portela y Elías Knörr?
–Los dos se basan en la fuerza de las imágenes. Pero la poesía de Knörr es más irónica y a la vez más profunda. Contiene más juegos de palabras. Además, al usar un seudónimo tenía más libertad. La poesía de Elías Portela es más polifónica.
–¿Cómo es la vida del que fue nombrado uno de los tres poetas más representativos de Islandia?
–Es una vida bastante rutinaria, afortunadamente. Comparto piso con otros artistas y doy clases en la Universidad. Los poetas nunca son muy famosos y yo además soy muy joven. La poesía no es como la música pop que vale con sacar una canción. Es un género muy aristocrático y cada libro es una nueva batalla. porque nunca sabes si volverás a publicar.
–¿Cuáles son las inspiraciones de Elías Portela a la hora de escribir poesía?
–La inspiración tiene que ser siempre externa al autor. No me baso en sentimientos míos. Ya es suficiente que yo sea quien crea y pule el texto Mis ideas y mis experiencias vitales, por muy profundas que sean, nunca serán tan grandes como lo que hay fuera. Todo el maremágnum de posibilidades que se le presenta a uno si se mueve, si conoce gente, si consume arte.
–¿Una vez publicado este poemario en gallego, que proyectos tiene en mente?
–Poesía, poesía y más poesía. Seguir con alguna traducción del islandés y sobre todo buscar subvenciones para seguir escribiendo y traduciendo. Gracias a ellas podemos seguir publicando. Es el catalizador que asegura que esto marche.
–¿Volverá a Galicia definitivamente alguna vez?
–No lo sé. Lo que tengo que ver es si al llegar septiembre puedo pagar el alquiler, seguiré en septiembre, si no me iré a otro lado. No es un problema, es la realidad que hay en esta profesión.