SARA COMESAÑA - VIGO
El casting para la cuarta edición del programa de talentos “Fama”, ahora “Fama Revolution”, se celebró ayer en el Conservatorio Superior de Vigo. Como será la única prueba que tenga lugar en Galicia, se desplazaron hasta O Castro candidatos de toda la comunidad autónoma, del noroeste de España y del resto del país.
El programa convocaba a los aspirantes a concursante del nuevo “Fama” a las 10 de la mañana, aunque las pruebas se repitieron durante todo el día. Fueron juzgadas por la directora de la escuela, Lola González, y la directora de casting, Marta Moure.
El examen de acceso consistió en tres fases: una individual, la segunda en grupo, y una tercera de improvisación, definitiva para elegir a los nuevos inquilinos de la Escuela de danza. Esta última prueba es una de las novedades del programa. “No habrá semifinales ni finales. Por tanto, la gente que elijamos aquí entrará directamente en la escuela”, explicó la directora de cásting.
Según Lola González, esta cuarta edición será toda una “revolution”. “Todos hemos aprendido mucho de esto y ahora queremos ofrecer cosas nuevas al público y a los concursantes “, apuntó González.
Primeras pruebas gallegas
Los aspirantes a bailarines de “Fama Revolution” sabían que se presentaban a un casting diferente a los anteriores. “A parte de ser “Fama”, es un “Fama” nuevo, así que todo es nuevo para todo el mundo”, dijo Azalea Santiago, de Vilagarcía de Arousa.
Una de las novedades es que uno de los castings se haya celebrado en Vigo, ya que en las anteriores ediciones los bailarines gallegos tuvieron que desplazarse a Madrid o Barcelona, entre otras ciudades. “Fama Revolution” ha decidido que Galicia no está olvidada”, declaró la directora de casting, Marta Moure, porque, como añadió su compañera de jurado Lola González: “Aquí hay cantera”.
Pero no todos los bailarines eran gallegos. Natalia Gutiérrez, a punto de cumplir los 18 años, se desplazó desde Barcelona porque el casting de allí, que se celebra el próximo jueves, estaba cerrado. “Cuando me dijeron que tenía que venirme a Vigo no me lo pensé. Es una oportunidad única”, confesó.
Mientras esperaban a que les tocase actuar, los bailarines esperaron en una sala del Conservatorio Superior, donde se fueron conociendo unos a otros. “En el ambiente noto mucho compañerismo, nos apoyamos unos en los otros.Competitividad habrá a la hora del casting”, apuntó Alexis Pardo, de Lugo.
Muchos familiares también esperaban a las puertas del edificio para conocer los resultados. Paula Ranilla llegó a Vigo tras seis horas de viaje en tren desde Zamora para acompañar a su hija a la audición. “Sola no va a venir nunca, aunque esperamos que la cojan y no tenga que venir más”, dijo.