NELI PILLADO - GONDOMAR
Su valor histórico es incontestable y el espectáculo que ofrecen "engancha" a cualquiera. Los curros de caballos salvajes son un exponente de la etnografía gallega, ya que conservan una tradición milenaria representada incluso en los petroglifos. Pero los ganaderos de Morgadáns, una parroquia del municipio pontevedrés de Gondomar, quisieron dotar el suyo, celebrado ayer, de mayor interés aún con amenización musical y una exposición sobre la cría de ganado en el monte.
Los 16 integrantes de la asociación Curro de Morgadáns reunieron este año un centenar de "bestas" en el recinto para desparasitarlas y marcarlas a fuego. Todo ello al son de la charanga "Vaite xa" de Valladares, que animó las tareas de saneamiento de los animales, pero también los tradicionales comidas familiares en el campo que convierten los curros casi en romerías.
Y para aportar el toque intelectual al encuentro en Morgadáns, en el que participaron un millar de personas, los alumnos del instituto gondomareño Terra de Turonio desplegaron 18 paneles de cartón con textos y fotografías del trabajo "Ceibes no monte", que recoge distintos aspectos sobre el caballo de pura raza gallega.