AGENCIAS - LISBOA
El Nobel portugués José Saramago fue incinerado ayer en la capital lusa junto a un ejemplar de "Memorial del convento", una de sus obras fundamentales y gracias a la que conoció a su mujer, Pilar del Río. La obra fue depositada junto a su féretro por Eduardo Lourenco, coetáneo de Saramago y considerado uno de los intelectuales portugueses más destacados del siglo XX.
Lourenco entregó el libro, con lágrimas en los ojos, a Pilar del Río, y escribió unas palabras que nadie leyó, ya que fue cerrado y depositado junto al féretro en la capilla ardiente del Salón de Plenos del ayuntamiento lisboeta. Por deseo de su ahora viuda, el libro fue colocado entre las manos del escritor antes de cerrar el féretro e incinerado con él.
Blimunda, la protagonista de "Memorial del convento" y una de los personajes femeninos más importantes y logrados de Saramago, fue también la celestina involuntaria entre José y Pilar.
Los ciudadanos que se desplazaron hasta el cementerio del Alto São João de Lisboa, portugueses en su mayoría pero también españoles, para despedir a Saramago, aplaudieron con intensidad la llegada del ataúd con sus restos mortales. No paraban de repetir "obrigado" (gracias), muchos llevaban sus libros y los elevaban a su paso y tampoco faltaron los claveles rojos y el buen tiempo. Una de las frases más coreadas fueron "la lucha continua", lema del Partido Comunista. "Ha muerto un hombre bueno, una excelente persona y un magnífico escritor", afirmó su viuda, la española Pilar del Río quien añadió "sólo deben llorar hoy por Saramago quienes no le conocieron".
Políticos, representantes de la cultura, amigos y lectores dieron un cálido y emotivo adiós al único Nobel de las Letras portuguesas, residente desde hace diecisiete años en lanzarote. El primer ministro luso, el socialista José Sócrates, y la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, encabezaron el grupo de autoridades presentes en la ceremonia laica. Ante el ataúd, que vio desfilar a miles de personas desde que el pasado sábado fuera abierta la capilla ardiente en el Ayuntamiento de Lisboa –por primera vez–, el alcalde de la ciudad y gran admirador del escritor, Antonio Costa, pronunció un sentido "obrigado José Saramago" para agradecer su huella humana y literaria.
"Hay personas que mueven a las ideas e ideas que cristalizan en personas que saben hacer sonar las cuerdas del alma y una es sin duda quien ahora nos abandona", afirmó Fernández de la Vega.
Su mujer, Pilar del Río, la hija, Violante, y los nietos del escritor, asistían emocionados al acto, que concluyó con la interpretación de una pieza de Bach al violonchelo. La interpretó la concertista Irene Lima, vestida con el traje rojo que llevó Pilar del Río cuando Saramago recibió el Nobel y en el que él mismo escribió a mano esta frase: "Quiero estar dónde esté mi sombra si es ahí donde estarán tus ojos".