F. FRANCO - VIGO
"Yo lo que escribo es un cuento de amor a mi tierra bajo la forma de novela policíaca", decía ayer en el club FARO el escritor vigués Domingo Villar. Al otro lado de la mesa, separado por la periodista de FARO Selina Otero, otro escritor del mismo género aunque más veterano y caudaloso en el número de sus títulos: el madrileño Lorenzo Silva. "Crímenes y literatura (la novela negra en España) fue el tema de la mesa-redonda-coloquio que les trajo a Vigo
Selina Otero marcó la pauta y fue Lorenzo Silva, cuya última novela fue "La estrategia del agua" (editorial Destino) quien abrió fuego graneado sobre el género del que ambos viven y en el que triunfan. "Desde el comienzo el género criminal ha servido –dijo– para trazar una radiografía de la sociedad. Una sociedad también queda retratada por sus criminales, por la forma en que se delinque y por el modo en que el sistema responde ante el delito".
Estos aspectos cambian según el país, aseveró el escritor, de modo que lo que no asombra por ejemplo en Brasil, todavía conmueve en España como puede ser el asesinato por encargo, tema de su última novela. Aunque aquí también cada vez menos". Silva, que es abogado, contó varios casos de encargos criminales habidos en España, como el de un teniente de alcalde murciano para hacer desaparecer al alcalde por un problema de recalificación de terrenos municipales.
El oficio de la negra
Domingo Villar, cuyo último libro es "La playa de los ahogados" (editorial Siruela) habló también del papel que para él juega este género literario. "Tengo la percepción –afirmó– en la medida en que voy conociendo a más locos de los que nos dedicamos a este oficio de la novela negra, de que hablamos de crímenes para contar otra cosa. El crimen no es más que una excusa para echar una mirada a la sociedad con el ritmo más pausado y sereno que permite la creación literaria pero que no facilita la realidad con su vorágine actual".
Lo que afirma Villar es que cuando escribe novela policíaca habla de otros asuntos, siquiera tangencialmente, de índole moral. Por ejemplo del mundo de los mayores, "a los que estamos condenando al silencio como si las opiniones de quienes más han vivido no valieran".
De ese aspecto, lo moral, habló también su colega de oficio, Lorenzo Silva, aunque con otra intención. "Mis personajes se sitúan en el aquí y ahora, y nuestro ahora es de crisis económica pero pretendo que dejen entrever que la económica remite a otra crisis más profunda, de índole moral. Simplificando, buena parte de nuestra crisis viene de no decirnos la verdad, de la falsedad de nuestro sistema".
Afirma Silva que la novela policíaca indaga en estos subterráneos de la realidad y tiene la ventaja como género de ficción de que, si se construyen bien los personajes, acaban reflejando un complejo mosaico que remite a la realidad. "La literatura narrativa –afirmó– permite plantear una multiplicidad de puntos de vista que no son posibles en la literatura discursiva"-
Con buen humor, Selina Otero leyó ante el público un diálogo entre un aragonés, el ayudante del protagonista de las novelas de Villar, el detective Leo Caldas, con uno de sus interrogados gallegos y la ambigüedad de las respuestas de éste al desesperado maño. Para Domingo Villar está muy claro el sentido de situar las tramas de sus personajes en Galicia y Vigo más concretamente. "Yo lo que escribo es un cuento de amor a una tierra (la mía), a unos personajes, a una forma de estar en el mundo que es la de Galicia. Es el modo que tengo de recuperar mi paraíso perdido como residente por razones laborales en Madrid. Cuando escribo en Madrid busco el escenario que perdí, es el bálsamo a mi ´morriña´, la compensación de la ausencia de mi tierra".
¿Pero no se lee mucho menos? A esto respondió Silva que nunca se leyó tanto en España aunque nunca sea suficiente. "Es cierta que el relato de la realidad que se ofrece por otros medios es masivo, instantáneo, vertiginoso pero parcial e interesado. Ahí tiene un hueco la literatura".