MAR MATO - VIGO
Carlos Hipólito ha llegado con Gonzalo de Castro, Ginés García Millán y otros cuatro actores de renombre para ofrecer sobre las tablas Glenngarry Glen Ross. Hoy, en Pontevedra; mañana, en Vigo y, el domingo, en Ferrol, (con Caixanova) se volverán a pelear como vendedores para conservar su puesto de trabajo. En el caso de su personaje, para curar a su hija enferma.
“La obra, escrita hace 25 años, –explica– tiene una vigencia enorme por la crisis actual pero también se trata de un texto clásico contemporáneo. Refleja cómo los trabajadores estamos sometidos a una presión del sistema capitalista haciéndonos competir permanentemente por un trabajo, algo que se ha convertido en un privilegio lejos de ser un derecho.
–¿Ha innovado con su personaje o éste se parece al Levene de Jack Lemmon en cine?
–Ni lo uno, ni lo otro. Yo no quise volver a ver la película cuando me ofrecieron el trabajo. No me quiero comparar con Lemmon porque tendría todas las de perder.
–¿Cómo es su Levene?
–Como a todos mis personajes, le intento dar la mayor verdad posible atacándolos de la forma más sencilla e intentado entender lo que les pasa para transmitirlo al público.
–¿Está la dignidad en crisis?
–Hay una crisis de valores. Parece que está aceptada la regla del ‘todo vale’ por esa cosa tan terrible que llaman triunfar. A veces, parece que quien más triunfa es el que más grita o insulta.
–Sin embargo, usted sí que es un triunfador en éxito y calidad. Recordemos Arte, El Método Gronhölm, Desaparecida...
–Ha influido que he tenido mucha suerte en el tipo de trabajos que me han ofrecido. Últimamente, si tengo más posibilidad de elegir y selecciono aquel que tiene el texto más interesante, el personaje que puede aportar más... Lo que sí es un triunfo es vivir de mi trabajo haciendo cosas interesantes con el cariño de los compañeros y público.
–¿En el teatro, se pisan cabezas por un papel?
–No he encontrado tanta competencia y cuando la he encontrado, me he apartado porque no soy competitivo. Yo mantengo que el ser humano es mejor de lo que las circunstancias nos obligan a ser.
–¿Qué ha aprendido de Daniel Veronese, el director de la obra?
–Me ha ratificado que la gente, cuanto más sabia es, más sencilla es. Con él, el trabajo parece fácil cuando no lo es tanto; escucha mucho a los actores.
–Sus próximos proyectos...
–El domingo, la gira de este espectáculo se termina en Galicia y, en julio, empezaré a ensayar con el director argentino Claudio Tolcachir para Estos eran mis hijos.