SILVIA CAMESELLA - VIGO
Derrocha amabilidad, simpatía y calidez. Hablar con Xil Ríos es como reencontrarse con un viejo amigo. Desde el primer momento se muestra tal como es, una persona sencilla con una pasión que asoma en cada respuesta: su amor incondicional por la música. Y no sólo por los ritmos de su tierra, Galicia, también por los caribeños, que han brotado de su interior para formar parte de su nuevo trabajo, “Son da alma”. Un álbum a ritmo de son cubano y retranca galega, que presentará a partir del mes de junio.
–Después de 27 álbumes, ¿sigue con la misma ilusión que el primer día?
–Sí, sigo con la misma ilusión. Una persona que es cantautora siempre es así. El nuevo disco me dio muchas ganas de regresar al mundo de la canción por el tipo de música y la rítmica que tiene. Con el anterior disco no salí en directo porque hubo muchos cambios en mi vida social. Ahora estoy más tranquilo, estabilizado. “Son da alma” me devolvió a la vida.
–¿Resulta difícil seguir componiendo e innovar después de tantos trabajos?
–No es sencillo porque tienes que llevar una línea. Yo no era cantante pop, en el sentido de ‘popular’, y de joven era cantante social. Pero llega un momento en el que cada uno tiene que hacer lo que le apetezca y esto no está reñido con la calidad.
–En “Son da alma” añade un toque cubano...
–Pretendí hacer una mezcla entre la percusión caribeña y ritmos gallegos. La pandereta a ritmo de maneo [sonido creado con el repicar de los dedos], nuestros acordeones o las cantareiras de “SonDeSeu” aparecen en este disco. El músico cubano que colaboró en el trabajo, Willy Mondeja, me preguntó cómo podía tener este sonido en el alma porque era lo que su padre tocaba en los años 40. Yo creo que lo llevo dentro, que los gallegos tenemos una influencia tremenda de la música caribeña y mexicana.
–Afirma que es un trabajo más natural...
–Es un disco sencillo, sin sonidos eléctricos y me gusta mucho el resultado. Ahora soy productor de mis propios trabajos y esto me permite hacer lo que me gusta, más que si trabajas para una discográfica.
–También señala que el disco surge como un punto de alegría en estos tiempos de tristeza...
–Lo más difícil cuando empiezas a componer es arrancar y saber cómo lo vas a hacer. Y esta vez lo tenía muy claro. Empecé con el primer tema a ritmo cubano y me pregunté: “¿Por qué no seguir así?”. En realidad, todo comenzó hace un par de años en un festival de Moaña. Yo era presentador y Xosé Manuel Budiño actuaba. En un momento, me puse a tararearle el tema “Para adiante, para atrás” con la guitarra. Le gustó mucho y me animó a salir después de que él tocase. Salí y al final hicimos un show terrible. Budiño está enamorado del disco y, en general, a la gente profesional que lo escuchó, le gustó mucho.
–¿Qué opina de los que le llaman el rey de la canción ligera?
–Yo no soy rey de nada. Soy una persona muy sencilla que hace un trabajo que podrá gustarle a algunas personas y a otras no.Soy una persona del pueblo que canta problemas del pueblo. No me arrepiento de hacer música más comercial, lo hago con orgullo. De lo que sí estaría arrepentido sería de hacer daño a las personas.
–Su nombre se asocia al tema “Xirarei”. ¿Qué le reporta esta canción?
–No puedo olvidar que fue un bombazo. Fue una etapa más de mi vida y “Xirarei” actualmente está considera un clásico gallego.