EFE - ROMA
El Papa Benedicto XVI animó ayer a los sacerdotes y diáconos de la Iglesia de Turín a continuar su labor pastoral porque a veces un trabajo “en la viña del Señor puede ser laborioso” y “los problemas no faltan”.
Las palabras del Pontífice se producen un día después de que el Vaticano hiciera público que el fundador de los Legionarios de Cristo, el padre Marcial Maciel, incurrió en “gravísimos y objetivamente inmorales comportamientos” que la Santa Sede calificó de “verdaderos delitos” que manifiestan “una vida sin escrúpulos y sin auténtico sentimiento religioso”. El Papa congregó a unas 25.000 personas y centró su homilía en el Evangelio de San Juan y en el “mandamiento nuevo” del que habló Jesús: “Como yo os he amado, así amaros los unos a los otros”.
Recordó que “siempre hay en nosotros una resistencia al amor y en nuestra existencia hay muchas dificultades que provocan divisiones, resentimientos y rencores. Pero el Señor ha prometido estar presente en nuestra vida, haciéndonos capaces de este amor generoso y total, que sabe vencer todos los obstáculos”.
Reunión con los belgas
Por otra parte, Benedicto XVI se reúne hoy con los obispos belgas con los que abordará los casos de pederastia que sacuden y minan la Iglesia belga, informan fuentes vaticanas.
Entre los asuntos a abordar se encuentra la dimisión del obispo de Brujas, monseñor Roger Vangheluwe, de 74 años, quien presentó su dimisión al Papa tras reconocer haber abusado de un joven –su sobrino, según varios medios belgas– a finales de los ochenta. Asimismo se tratará el caso del arzobispo de Malinas-Bruselas, Andre Leonard.