AMAIA MAULEÓN - VIGO
Han pasado trece años desde que Suso de Toro publicara en gallego “Calzados Lola”, una novela que entreteje los caminos del viaje iniciático de Manuel –que huye de Finisterre a Madrid para descubrir quién es verdaderamente– y la intriga de una novela negra. Ahora la obra, que ganó el Premio Blanco Amor, se reedita en castellano. El escritor, recién llegado de París, siente que la literatura gallega cada vez está más abierta al mundo.
–¿Cómo siente, trece años después, este “Calzados Lola” que habla en castellano?
–Cada reedición de los libros es una reactualización. El escritor siempre está preocupado de sus libros, casi como si fueran sus hijos. Llevas la cuenta de ellos, te inquietas cuando alguno lleva demasiado tiempo sin moverse, por si queda olvidado. Por eso una reedición es siempre una alegría. Y creo que la lectura de esta novela aguanta bien los años.
–RBA la edita en su colección de novela negra.
–A mí también se me plantean mis dudas sobre si realmente es una novela negra. Tiene una parte de investigación y hay varios crímenes y violencia; podemos incluso decir que raya lo policial pero yo creo que la parte realmente interesante es la historia personal y familiar del protagonista.
–Y, algo muy extraño en su obra, encontramos aquí una historia de amor que casi podríamos definir como “romántica”. ¿Por qué tan pocas veces escribe sobre el amor?
–Sí, realmente es una de las pocas novelas en que aparece una historia de amor; o la única... Soy consciente de ello y creo que me cuesta escribir historias románticas porque soy pudoroso para hablar de temas amorosos. También es algo que tiene que ver con mi educación, bastante masculina, que se refleja en el miedo a caer en la cursilería.
–Pero si las estadísticas dicen que hay más mujeres lectoras que hombres, a ellas les atrae más que haya una historia de amor.
–Bueno, en mi caso mi obra tiene lectores masculinos y femeninos al cincuenta por ciento. Pero siempre he escrito libremente; intento expresar mi visión sin pensar hacia qué lector me dirijo.
–Dijo en su momento de esta novela: “Nadie se va a sentir muy culto leyéndola”, ¿lo mantiene?
–¡Vaya, a veces digo unas cosas cojonudas! Pues sí, lo mantengo. La novela negra tiene un estatuto de humildad; la lees para divertirte y no para hacerte más culto. Hay personas que eligen los libros como el ropa para vestirse muy cultos y los libros de serie negra no sirven para eso. Pero esta novela, además, combina la reflexión de la vida humana.
–La historia es muy cinematográfica, ¿le gustaría verla en la gran pantalla?
–Me encantaría; de hecho, nació como un guión para Xavier Villaverde pero no salió adelante y decidí convertirla en novela, un ejercicio más complicado de lo que parece. Fue toda una lección literaria. Pero tiene todos los elementos para hacer de ella una película, con elementos de road movie, con paisaje de Madrid y de nuestra costa, acción, amor... quizás es mi libro más cinematográfico.
–Acaba de regresar de París, donde ha participado junto a Manuel Rivas en un congreso literario. ¿Qué piensan de su obra en el país galo?
–Era la primera vez que La Sorbona dedica un encuentro internacional a autores vivos. Había estudiosos de nuestra obra franceses, alemanes, británicos y americanos. La verdad es que la mirada más interesada sobre mi obra suele venir de fuera de Galicia. Aquí somos percibidos de una forma, con un sistema de intereses que hacen todo más complicado. Desde fuera se estudia nuestra obra con mayor desinterés, por sus aspectos puramente literarios.
–La publicación en castellano de su obra le abre posibilidades mucho más amplias que en gallego.
–Es cierto que permite llegar a editores internacionales que no observan el mapa literario gallego, pero cada vez hay más observadores que atienden a lo que se edita en Galicia y se realizan más traducciones directamente del gallego. Alianza va a reeditarme ahora “Trece campanadas” y también va a salir en castellano “Siete palabras”, que es la novela de la que me siento más orgulloso.
–¿Y tiene alguna nueva historia en mente?
–Estoy empezando una novela en la que reaparece precisamente Manuel, el protagonista de “Calzados Lola”. Es curioso cómo se va ampliando la familia.
–Para disfrutar, ¿crímenes o política?
–Sin duda es muchísimo más divertido escribir novela policial que artículos políticos. Además, en la novela negra tienes la garantía de que el lector va a disfrutar.