E.G. - TUI
Dos genios del arte gallego, amigos desde hace mucho, han coincidido en Play-Doc, donde muestran parte de su obra de gran formato. Con buen humor por medio, el diálogo surge fluido entre ambos y aceptan una proposición: opinar el uno sobre la obra del otro. Un compromiso que no dudaron en cumplir de forma ingeniosa, imaginativa, como no podía ser menos.
El pintor lalinense Antón Lamazares, junto a su amigo, y mirando las esculturas que siguen plantadas frente al acceso principal del Teatro Municipal de Tui, afirma convencido de que "no pesan. Son, dicen, hablan y casi me parecen comestibles, por eso Manolo es un hombre tan grande: hace la piedra comestible en un tiempo en que se necesita gente que produzca pan".
Manolo Paz, escultor de Cambados, explica que "cuando Lamazares pinta el mar, parece centeno. Cuando pinta el alma de su tierra, ahí están sus cuadros". Reitera que "si uno lleva un poco de Lalín en el alma, las obras superan el realismo".
Los dos han vivido con una carga emocional los documentales que se proyectaron sobre sus respectivas obras y personalidades. En el caso del pintor Lamazares, es el film "Horizonte sin dueño", de Nayra y Javier Sanz Fuentes el que presentó una reflexión sobre el arte en el que el autor gallego juega un papel protagonista.
El escultor Manolo Paz es la figura de "Un mar de piedra" , documental dirigido por su hijo Manu Paz y por Xacobo Sanmartín. A la salida de la proyección, al escultor le temblaba la voz por la emoción. Pudo ver como conocidos, vecinos y amigos, hablaban de él "diciendo lo que piensan, y eso es mucho", dice.
Jacobo Sanmartín y su hijo Manu Paz explicaban que la película "Un mar de piedra" comenzó a rodarse en el año 2007 y surgió hacer un seguimiento a su obra aprovechando el proceso creativo", dijeron, sobre las piezas que se pueden ver en Tui, una que simboliza una nube y otras que tienen forma de escalera y que son la expresión elegida por Paz para representar la vida "pues todos nos pasamos el tiempo subiendo peldaños", explica. Los directores retrataron diálogos que emocionaron al artista y también recurrieron a fotos de su pasado.
Son cosas, vidas, creaciones que pueden vivirse, tocarse y sentirse en Play-Doc, donde ayer numerosísimo público asistió a las diferentes proyecciones, entre ellas la de Ilisa Barbash y de su marido, sobre la trashumancia.