AMAIA MAULEÓN - VIGO
Para los biólogos, no es un secreto la promiscuidad de los pulpos. Tanto machos como hembras tienen múltiples compañeros sexuales y cuentan incluso con imágenes en las que se puede ver a un pulpo hembra fecundada al mismo tiempo por tres machos.
Sin embargo, hasta ahora se creía que cuando un macho copulaba a una hembra que ya había recibido anteriormente a otro compañero, utilizaba su tercer brazo derecho (miembro que usa a modo de pene) para retirar los espermatozoides de sus contrincantes (que pueden permanecer almacenados y viables en el cuerpo de la hembra hasta diez meses) y depositar los suyos.
El equipo de biólogos de la Universidade de Santiago, coordinado por Manuel Rey, ha descubierto que, si bien es cierto este comportamiento reproductivo y a pesar del intento del último macho, siempre queda un resto de esperma de cópulas previas que provoca que la descendencia de una hembra proceda de varios padres. "Parece que ese brazo modificado que tiene el pulpo común no funciona de manera perfecta y en una misma puesta puede haber huevos de tres, cuatro y hasta siete padres diferentes", explica Rey.
Este descubrimiento es de gran importancia para la conservación de esta especie y para el diseño y gestión de la acuicultura del pulpo común", apunta el investigador, cuyo equipo está inmerso ahora en un proyecto nacional sobre el engorde del cefalópodo en cautividad, donde trabajan con ejemplares que pescan en las Islas Cíes.
Y si el comportamiento de los machos es, cuanto menos, curioso, el de las hembras es digno de admiración. Como abnegadas madres, las hembras de los pulpos no se separan de sus huevos ni un momento hasta la eclosión. Tanto es así, que ni siquiera se alimentan, por lo que, cuando por fin nacen los pulpos, ellas mueren exhaustas. "Hemos visto cómo hembras de tres kilos terminan con cien gramos tras los dos meses aproximadamente que dura el periodo de desarrollo de los huevos y, claro, es natural que mueran", describe el coordinador del proyecto.
El pulpo tiene una vida corta, entre un año y medio y dos. Por ello, conocer a fondo su funcionamiento reproductivo es esencial para trabajar en los cultivos en factorías y ver cuál es la mejor manera de mezclar machos y hembras. "Cuando se pesca un pulpo hembra de un kilo, que es el tamaño mínimo legal, indica que ese ejemplar nunca se reprodujo, lo que representa una gran pérdida económica", advierte Rey.
En la actualidad no es posible el cultivo completo del pulpo a escala industrial y sólo existen experiencias de engorde del cefalópodo en las bateas, un sistema con el que han llegado a conseguir que engorden hasta tres kilos en tres meses. "Lo interesante sería que lográramos que los pulpos nacieran y crecieran en cautividad", concluye el experto.