AMAIA MAULEÓN - VIGO
Un anteproyecto con muchas fisuras. Los científicos españoles dan un fuerte tirón de orejas a la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y a la nueva ley de Ciencia que hoy presenta en el Consejo de Ministros. La reducción de recursos económicos y materiales y la falta de definición de la carrera de investigador son algunos de los puntos que preocupan más a los investigadores gallegos.
Los investigadores jóvenes son los que reclaman con más fuerza que la ley atienda su precaria situación. En ella se encuentran más de 6.000 jóvenes de la comunidad autónoma, según los últimos datos del Observatorio Gallego de la Ciencia; más de 2.000 vinculados a la Universidad de Vigo, alrededor de mil en la de A Coruña y más de 3.000 en Santiago.
"Queremos una solución", reivindica Helena Martínez, miembro de la Asociación Parga Pondal. La principal exigencia de este colectivo es la dificultad que tienen los investigadores para estabilizarse, una situación que sólo consiguen en los puestos docentes. "Nos contratan como investigadores, pero la mayoría a los cinco años se queda en la calle", lamenta. "En esta nueva ley se crea la figura del investigador, pero no nos queda muy claro que en la práctica esto se pueda llevar a cabo en la Universidad", explica la investigadora ourensana de 36 años, que tras una estancia en el extranjero lleva cinco años en la Universidad de Vigo con una beca Parga Pondal.
Por su parte, Beatriz Blanco, secretaria de la asociación Precarios Galicia, tacha también de "excesivo" el recorte presupuestario en investigación, "todo lo que no sea aumentar año a año los recursos es grave", avisa. La investigadora de Física-Electrónica de la Universidad de Santiago, de 25 años, recuerda también el documento que ellos elaboraron con diversas propuestas, entre las que destacan "la creación de una Agencia Estatal de Investigación, en la que se centralicen las convocatorias, las figuras de contratación, etc". Esa regulación de las figuras de contratación es uno de los temas que más preocupa a la asociación. "Deben regularse de tal modo que no quede ningún hueco abierto a las becas y esta ley sí los deja", critica.
La asociación lamenta también la inexistencia de una Agencia de Evaluación independiente, algo a lo que replica Fernando Pérez, director general del Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia (Gradiant), que trabajó durante tres años en el comité del ministerio dedicado a la evaluación de proyectos. Pérez asegura que "el sistema de evaluación no tiene nada que envidiar al de cualquier país y no hay nada que reprocharle". Para este investigador, lo esencial es que la ley "siga invirtiendo en I+D, pero aumentando su eficiencia; es decir decidir adecuadamente qué areas pueden generar riqueza". Lamenta también que la ley no contempla el papel de los centros tecnológicos, aunque advierte que "los investigadores no pueden acomodarse y convertirse en funcionarios".
Tampoco la ley refleja el papel que los hospitales desempeñan en la investigación, según advierte Gloria García López, directora de la Fundación Biomédica del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI). Sin embargo, coincide con el resto de los investigadores en que "lo más preocupante es el tema de la carrera investigadora". "La nueva ley no realiza ni una sola referencia sobre el sistema sanitario; tan sólo la ley de investigación biomédica lo apunta brevemente pero sin aportar detalles; ésta era la oportunidad de aclarar este asunto y no se ha tenido en cuenta", indica la bióloga molecular, especializada en gestión. "En el sistema de salud la figura del investigador no está lo suficientemente reconocida y no hay posibilidad de consolidar a los investigadores". Añade que la ley "tampoco refleja la carrera gestora; el gestor de investigación es una figura relativamente nueva pero que desde hace años ha adquirido un peso considerable y la ley no la considera ", lamenta.
Una carrera definida
África González, la nueva directora del Centro de Investigación Biomédica, CIMBIO, coincide en que el problema en investigación es que tiene que haber "una carrera investigadora definida, que tenga asegurado su futuro". En el campo biomédico, para que los médicos se impliquen tienen que poner alicientes. Esto significa un cambio de mentalidad que para hacer buena investigación hay que asumir"; opina la experta en inmunología. "Y junto a la carrera investigadora es esencial la financiación duradera, con planes a largo plazo que no se resientan con los cambios políticos", advierte.
Luis Liz Marzán, catedrático de Física y experto en nanotecnología, se une a la reivindicación ya que "definir la carrera investigadora de forma clara es esencial para entender qué se puede exigir a cada cual; hasta ahora no hay ningún control sobre las obligaciones de cada uno", critica. El investigador apunta también el problema que provoca el hecho de que el sistema español ofrezca tantas opciones para establecerse de forma independiente: "No hay recursos ni financiación de base para todos".