AMAIA MAULEÓN - VIGO
Las enfermedades, las rupturas amorosas, los despidos... Cada persona se enfrenta a lo largo de su vida a múltiples percances que amenazan su estabilidad. Unos los afrontan con entereza y otros los viven como una tragedia. Sin embargo, según la escritora Pilar Jericó, “todos tenemos la capacidad para superar los trances”. La autora presenta mañana en el Centro Social Caixanova (20.00 horas) el libro “Héroes cotidianos” acompañada del director general de la entidad financiera, José Luis Pego.
–Asegura que todos tenemos un héroe dentro pero, ¿por qué para algunos es tan difícil superar las adversidades?
–Es un problema de actitud que depende, sobre todo, de factores educativos y culturales. Es importante fomentar la confianza en los niños desde pequeños; los padres hipercontroladores hacen un flaco favor a sus hijos. Un niño que tiene la capacidad de atreverse a explorar tiene más posibilidades de desarrollar su autonomía y superar los problemas en el futuro. El victimismo es una característica clásica en la cultura latina y nos impide avanzar. Mucha gente espera siempre que otros le salven o se resignan; no hay atisbo de lucha.
–¿Esa falta de confianza en uno mismo ocurre igual en todas las partes del mundo?
–Me encantó una entrevista que le hicieron una vez al Dalai Lama en la que le preguntaban su opinión sobre la falta de autoestima en Occidente y él respondía: ¿Auto qué? los tibetanos ni siquiera conocen el término. La autoestima es un mal endémico de Occidente.
–Y los factores genéticos, ¿se hereda la capacidad para superar los trances?
–La relación de la genética con el comportamiento humano es aún un misterio para la ciencia. Por mi experiencia, yo diría que las actitudes se transmiten más que por genética, por contagio. Si creces en el seno de una familia de emprendedores y optimistas, es más probable que seas también así y viceversa.
–¿Es posible cambiar esta actitud?
–Claro que sí, tenemos muchos mecanismos. Cada uno tiene dentro de sí mismo el poder para cambiar las cosas. Mi libro invita a dar lo mejor de nosotros mismos y explica también la manera de hacerlo y las etapas que vas a atravesar para conseguirlo. Es importante saber identificar el momento en que aparece el victimismo para salir de él, aprender a apoyarse en las personas adecuadas y evitar las conversaciones que sabes de antemano que no te van a ayudar. Los héroes cotidianos son los que asumen esas situaciones inevitables y las entienden como una oportunidad de aprender algo.
–¿Son distintos hombres y mujeres a la hora de afrontar los problemas?
–A ellos les cuesta más reconocer sus desiertos y momentos oscuros pero, a la hora de tirar hacia adelante, el género no nos diferencia. La historia ha sido muy injusta con las mujeres heroínas, y apenas las reconoce, pero ha habido muchas. Además, las que sí reconoce, como Agustina de Aragón o Juana de Arco, son mujeres con características masculinas y perfil belicoso. A la historia le falta aún reconocer a los héroes pacifistas y a los cotidianos, un ámbito plagado de mujeres.
–En muy pocos días, el libro entró en las listas de los más vendidos. ¿Está la sociedad necesitada de mensajes positivos?
–Yo misma fui la primera sorprendida del éxito. Realmente, creo que sí estamos necesitados de mensajes que nos ayuden a entender los pasos para superar las dificultades. Tenemos que buscar un nuevo referente de héroe; aquel que descubre nuevas oportunidades en las adversidades y que, además de la resiliencia, la capacidad para adaptarse a los cambios, está comprometido con su entorno. Sin ese compromiso, somos villanos.