Los buzos militares emplearon más de dos horas en la inspección del torpedo localizado en Bueu. El grupo –formado por cuatro hombres y una mujer– realizó dos inmersiones. En la primera confirmaron la localización del proyectil y chequearon el casco para descartar explosivos; y en la segunda rodearon su estructura con bolsas de red para evitar más fracturas en el izado a la superficie que se llevará a cabo hoy. Para levantar el torpedo del fondo, los buzos atarán a lo largo de su estructura varias bolsas flotadoras a las que insuflarán aire suficiente para que emerjan solaslos 1.500 kilos que pesa el torpedo. A continuación, desde la patrullera Tabarca se izará el proyectil con una grúa para trasladarlo de inmediato a la Escuela Naval Militar de Marín. "Una vez en tierra se determinará si merece la pena restaurarlo para una posible exposición pública, o bien si por el deterioro acumulado durante tantos años en el agua lo mejor es destruirlo", razona el portavoz de la Armada, quien recalca que "tampoco es una pieza única".