Rafael Tojo Sierra - Catedrático de Pediatría; miembro de la Real Academia Gallega de Ciencias (RAGC)

"La obesidad es tan compleja que no existe un fármaco eficaz ni se prevé"

El especialista abre hoy el curso de la RAGC con una lección magistral sobre los omega-3

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El catedrático Rafael Tojo es jefe del servicio de Pediatría del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago y autor de numerosos estudios sobre nutrición y obesidad infantil.
El catedrático Rafael Tojo es jefe del servicio de Pediatría del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago y autor de numerosos estudios sobre nutrición y obesidad infantil. 

ÁGATHA DE SANTOS - VIGO El profesor Rafael Tojo, catedrático de Pediatría de la Universidad de Santiago y especialista en nutrición y obesidad infantil, imparte hoy en Vigo la lección magistral “Ácidos grasos omega-3. Beneficios para la salud, la fertilidad y la longevidad” que abre el curso de la Real Academia Gallega de Ciencias, de la que es académico. Tojo, uno de los promotores de la Dieta Atlántica, detallará las evidencias científicas que avalan el consumo de estos ácidos grasos.

–¿Por qué son tan beneficiosos los omega-3?


–Hay evidencias científicas de que el consumo de omega-3 disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares y que también ayuda a prevenir la depresión. El omega-3 docosahexaenoico (DHA) se encuentra en todas las membranas de nuestras células y donde está más concentrado es en las de la retina, el cerebro, el esperma y el corazón. El DHA forma parte de la evolución de la especie humana; de ahí su importancia.

–¿Y qué alimentos aportan estos ácidos grasos?


–Fundamentalmente los productos del mar y de agua dulce. El ecosistema marino ha permitido que las algas, que son el primer nivel alimenticio, sean capaces de sintetizar el DHA. Pero los productos del mar contienen además de omega-3, proteínas, vitaminas y minerales fundamentales para el desarrollo. Por eso es importante su consumo ya desde el embarazo. El problema es que los océanos están contaminados por metilmercurio, un compuesto neurotóxico que acaban ingiriendo los peces y que es capaz de atravesar la placenta, llegar al feto y afectar a su cerebro, y en el adulto llegar a la masa encefálica y provocar alteraciones cerebrales. La Agencia de Seguridad Alimentaria alerta de que la mujer embarazada debe de atender al consumo de especies depredadoras y de vida larga.

–¿Consumimos el pescado necesario?

–En general, el consumo en España es bueno; más en el norte que en el sur. En Galicia tenemos mucha suerte porque nuestras aguas y las estructuras de las rías favorecen la riqueza del plancton y el crecimiento de las especies. Sin embargo la FAO ha dado la alarma de que estamos perdiendo el estilo de dieta mediterránea, y de que en nuestra alimentación prevalecen las grasas saturadas, el azúcar, la sal y es pobre en omega-3. Esto ha favorecido el incremento de la obesidad y de las enfermedades asociadas con este síndrome en los últimos 30 años, las que llamamos “enfermedades de la civilización occidental”, porque no se entiende un cambio en el genoma en tan corto periodo de tiempo. El esfuerzo humano ha desaparecido y ha aumentado el tiempo de ocio y el sedentarismo con las nuevas tecnologías. La obesidad es lo que se denomina el balance crónico positivo de calorías. Nuestro organismo está programado para convertir las calorías que no consumimos en grasa corporal. Esto fue fundamental para permitir la evolución humana, pero hoy somos ricos y tenemos exceso de aportes. En 1998 la OMS la define como epidemia mundial y hoy es el problema de salud más preocupante en el mundo. China, por ejemplo, ha aumentado su PIB más de un 10% en los últimos quince años. Hoy hay 300 millones de chinos que llevan una vida occidental: han abandonado las bicicletas y han inundado sus casas con tecnología. El resultado: obesidad se ha duplicado en diez años. El problema de la obesidad es que ha tenido una evolución muy rápida en los últimos 30 años. Las autoridades sanitarias de EE UU han alertado de que la generación de niños nacidos en el 2000, por primera vez, tendrán una esperanza de vida menor que sus padres.

–¿Cómo invertir esta tendencia al alza?


–La obesidad es tan compleja que no existe una medicación eficaz ni se prevé un fármaco inmediato. En la obesidad hay muchos genes implicados, pero en un cincuenta por ciento está causada por un gen; el resto se debe a la dieta, la actividad y el sedentarismo. El estudio de Framningham (Massachusetts), iniciado en 1948 y que estudia ya a la cuarta generación, habla del “contagio social de la obesidad”. Si un padre o madre es obeso, el niño tiene un riesgo mayor de ser obeso y si lo son los dos, mayor aún. El factor de riesgo mayor es la madre porque hasta ahora la mujer ha sido la responsable del cuidado y la organización de la familia, lo que implica su manutención. Lo único eficaz es cambiar de conducta: comer adecuadamente, tener una actividad física y abandonar el sedentarismo.

–Algo difícil con el ritmo de vida que llevamos...


–Cierto. La organización del trabajo y la urbanización llevan un estilo de vida que dificulta el cambio. Es más cómodo moverse en coche y consumir alimentos preparados que ir andando y preparar la comida.

–¿Cuál es la situación de Galicia respecto a la obesidad?


–En 1979 comenzamos el estudio Galinut sobre obesidad infantil en Galicia. Si en 1979 los niños obesos suponían un 5%, en 2002 representaban más de un 14%. Y es que, por primera vez, se bebe sin sed y se come sin hambre. En las consultas de pediatría estamos viendo casos de niños de 8 ó 9 años con inicios de hígado graso o diabetes de tipo 2, dos patologías propias de la edad adulta que antes aparecían a partir de los 50 años. Están teniendo enfermedades que no son de la niñez y con las que tendrán que vivir más años. Además, la obesidad tiene otro problema asociado: el desprestigio social. Los niños obesos son marginados en el colegio, lo que conlleva una baja autoestima.

–¿La mejor arma es la prevención?


–Sí y ha de ser una prevención precoz. Un niño obeso tiene más riesgo de ser un adolescente obeso y éste de ser un adulto obeso. Una dieta adecuada desde el primer año de vida y una lactancia prolongada son factores de prevención de la obesidad, pero incluso durante el embarazo la madre debe regular su propia salud porque este periodo favorece o no la obesidad.

–¿Restringir el acceso de los niños a ciertos alimentos es una medida eficaz?


–Creo que en esto la Unión Europea debe tomar una rápida decisión. Países como Dinamarca y catorce estados de EE UU ya han prohibido la presencia de grasas trans en los productos manufacturados. Los países ricos tienen un perfil de grasas que no es el más adecuado y hay que invertir esta tendencia.

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