F. FRANCO - VIGO
“Ocultar la edad es como renunciar a lo que hemos vivido y eso no se debe hacer. Todas debemos pregonar muy alto nuestra edad, contra esa moda interesada por la que debemos ser jóvenes, guapas y esbeltas”, decía ayer Rosa Villacastín en la entrevista-coloquio de Club FARO que, moderada por la periodista de esta casa Ujué Fouces, llenó el auditorio do Areal con un título sin medias tintas: “Los 60, la edad de la libertad”.
Optimismo vital. Eso inundaba las palabras de esta periodista, referidas a quienes entran en esta década de los 60 que, según ella, deben vivirlos con la satisfacción de una generación orgullosa de sí mismo y de su lucha. “El tiempo pasa muy rápido y no te das cuenta –dijo – de que un día te toca llegar a los 60. Yo lo supe a los pocos meses de cumplirlos cuando en una agencia de viajes la dependienta me preguntó si tenía la Tarjeta Dorada de Renfe. Al principio no le entendía pero cuando me dijo que servía de descuento para los de 60 o más años me di de bruces con la realidad. Pensé que, aunque yo no le había dicho mi edad, ella ya me veía así”.
Villacastín, habló de otras experiencias que te avisan de una edad que no percibes, como cuando se pierde a los padres y queda uno en primera línea de fuego. Y cómo ante el espejo ves cómo la imagen no responde a lo que uno se siente. “Si bien es cierto –afirma– que esta edad nos lanza una serie de retos en lo físico, quizás los más importantes caigan de lado de lo psicológico. A las de nuestra generación, unas privilegiadas si nos comparamos con nuestras madres o abuelas, más que la brevedad de la vida nos preocupa cómo vivir de ahora en adelante... y lo que yo creo es que, más que pensar en el futuro, hemos de aprender a vivir con deleite cada día del presente”.
Abuelos sí, pero...
La periodista, autora de “Si a los 60 no te duele nada es que estás muerta” en Temas de Hoy y que empezó en el Pueblo de Emilio Romero en 1970, comentó sonriente que a esa edad uno ya suele tener a los hijos criados y debiera intentar vivir una libertad antes imposible. Y dio un consejo: “Hay que tener cuidado de que no nos esclavicen como abuelas. Es cierto que los abuelos permiten hoy que existan familias cuidando de los nietos pero también es verdad que hay hijos que no se dan cuenta de que sus padres ya han cumplido criando una generación y les cargan con una segunda haciéndoles cumplir horarios imposibles”.
Villacastín iba respondiendo a las preguntas de su presentadora y le tocó el turno a la cirugía estética. “Estoy en contra de la cirugía estética porque es como una droga. Hay gente que acaba comportándose como una adicta en lucha contra sí misma y su propia evolución natural y acaban no conociéndose a sí mismas. Hay que cuidarse pero no obsesionarse”.
Sexo sin edad
“Me gustan las personas que tienen la inteligencia de saber envejecer como Concha Velasco o Carmen Maura”, dijo respondiendo a otra pregunta. “Al fin y al cabo, envejecer bien es un acto de inteligencia”, remató. ¿Y el sexo? También hubo espacio para el tema. “No hay edad para el sexo –dijo–. Antes parecía que si una persona con años tenía deseo sexual era algo vergonzante. Por fortuna ya va siendo menos y la ciencia nos ayuda a ello, prolongando la vida sexual con recursos para ellas y ellos. E incluso me atrevo a afirmar que, si ambos no coinciden, en la pareja todo es negociable mientras tenga sentido sostener su arquitectura básica. A la hora de dormir, por ejemplo. Hay quienes se empeñan en que hay que dormir juntos toda la vida. No se trata de estar pegados siempre sino de convivir del modo más fructífero para ambos”.
¿Y el paso de superwoman a superabuelas?. Según la periodista con la revolución femenina la sociedad “vio cómo pasábamos de ser ‘invisibles’ a superwomen. Si algo reprocho a quienes nos animaron a ser superesposas, superabuelas, superamantes... es que no nos advirtieran de que para conseguir la tan ansiada libertad tendríamos que sortear dificultades tan enormes en el empeño”.