A.M. - VIGO
Nació en Brasil hace 32 años, y reside en España desde hace catorce. Tras trabajar como bailarina, gogó y auxiliar administrativa, hace cinco años se pasó al mundo del porno. Compagina los rodajes y espectáculos por todo el mundo con la explotación de su página web, para la cual empieza a grabar sus propios contenidos.
–Participa en el próximo salón erótico de A Coruña, Eros Galicia, en marzo. ¿Qué lugar tienen las mujeres en un espectáculo de este tipo?
–Hoy en día un evento erótico no puede estar pensado sólo para hombres; todas las actividades que haremos son para ambos sexos, edades, y todas las tendencias imaginables. Cuando hago mi espectáculo quiero que tanto hombres como mujeres disfruten y, de hecho, ambos me vienen a felicitar después.
–En el último estudio realizado, las mujeres aseguran que la calidad de su vida sexual es muy alta. ¿Lo cree?
–Bueno, hay muchas que mienten, pero es cierto que el cambio cultural es muy grande y que ahora las mujeres son mucho más independientes, dicen lo que quieren y buscan sexo y placer sin esperar una llamada de vuelta.
–Y las mujeres más mayores, ¿es posible dar un vuelco ahora a su vida sexual?
–Es más complicado porque hay muchos casos de mujeres que nunca en su vida han sentido un orgasmo y no han podido hacer nada por cambiarlo. Sin embargo, con una mínima predisposición que tengan de ver y sentir algo nuevo, se podrían sorprender muchísimo. En el fondo, todas las mujeres tienen ganas de desmelenarse.
–De contable a estrella del porno, ¿cómo sucedió?
–Bailar era mi gran pasión y dejé mi puesto como contable en Brasil para unirme a una compañía de Samba. En España me dijeron que como stripper podía ganar más y, a raíz de una adicción al sexo, entré en el mundo del porno.
–Pero, ¿una adicción al sexo se cura así?
–Para mí ha sido la mejor terapia. Cuando me entraba ansiedad realizaba un espectáculo muy extremo y descargaba todo. Ahora me he tranquilizado muchísimo y disfruto con mi trabajo.
–¿Se puede ser feminista en el mundo del porno?
–Yo lo soy y animo a todas las chicas que comienzan, que con la crisis son una avalancha, a sacar provecho a tope; si no, no merece la pena. Además, he trabajado mucho por nuestros derechos en temas como la protección ante enfermedades de transmisión sexual.