ANA SAÁ - VIGO
Cambió una región de la India. Construyó viviendas, hospitales y escuelas y consiguió una vida más digna para la comunidad de los dálits. Y el objetivo de una cámara fotográfica ha captado la actividad que desarrolla la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur. La fotógrafa Yolanda Ferrer expone las instantáneas que realizó en su viaje a la India desde ayer y hasta el 7 de marzo en el Centro Social Caixanova de Vigo. "Ha sido el viaje más impresionante de mi vida", afirma la coruñesa.
"La ciudad del infinito. Viaje a la Fundación Vicente Ferrer" se compone de 45 fotografías que muestran el cuidado de las mujeres de esa comunidad con sus hijos, los hospitales para minusválidos y la enseñanza a niños ciegos y sordomudos, entre otras actividades. "Las instantáneas están cargadas de alegría y luminosidad, repletas de color y sonrisas", explica Yolanda Ferrer.
Cogió el avión para visitar a los dos niños que tiene apadrinados –la niña se acababa de casar con 14 años– y ese viaje le hizo recobrar la fe en el ser humano, algo que ahora quiere transmitir a través de fotos. "Estuve a punto de viajar sin mi cámara y, de haberlo hecho, me habría arrepentido toda la vida", confiesa la coruñesa. "Me he enamorado de la India y de su gente porque, aún en la miseria en la que viven, son felices y siempre están sonriendo", añade.
La exposición recopila imágenes de los proyectos puestos en marcha y de sus resultados junto a comentarios, datos y reflexiones de la propia fotógrafa. El objetivo de esta muestra es concienciar a la sociedad de las necesidades de estos niños y "enternecer al visitante". "Con solo 18 euros al mes un niño tiene derecho a educación, alimentación y vacunación", asegura.
El objetivo de la cámara de Yolanda Ferrer retrata una ciudad muy diferente a la que el cooperante español encontró a su llegada. "Vicente Ferrer es una persona que engancha por su sencillez e inteligencia", dice. "Era catalán y sabía como manejar la economía", añade.
Abanicos
La muestra también ofrece a los visitantes la posibilidad de colaborar adquiriendo alguno de los abanicos que desinteresadamente han decorado algunos artistas, inspirados en este proyecto. La recaudación íntegra se destinará a la Fundación Vicente Ferrer.
Javier Correa Corredoira o Yolanda Castaño son algunos de los creadores que han personalizado estos abanicos. "La primera vez que los pusimos a la venta conseguimos vender 126 y recaudar cerca de 7.000 euros, un dinero que permite construir hasta siete casas en Anantapur", asegura Yolanda Ferrer.