AMAIA MAULEÓN - VIGO
José Luis González Mera perdió a los 14 años la mano izquierda cuando jugaba con unas bengalas en una finca y, una de ellas, explotó. Después de un mes en el hospital, este vigués, que ahora tiene 47 años, se acostumbró a su nueva situación, pero cuando llegó el momento de entrar en el mercado laboral, se dio cuenta de que no iba a tener las cosas fáciles. "Di muchas vueltas de aquí para allá hasta que alguien me habló, en 1987, de la posibilidad de vender cupones de la ONCE; lo solicité y me llamaron", resume.
Su don de gentes y espíritu trabajador le han convertido en estos más de veinte años de trabajo en una figura imprescindible en As Neves, Arbo y Crecente, la zona en la que cada día, llueva o nieve, se desplaza para repartir suerte por bares, tiendas y a la gente que le aborda en plena calle.
La ONCE le rinde esta noche en Madrid, junto a otros 32 vendedores de toda España, un homenaje como Mejores Vendedores del Año. El premio, más allá del número de ventas, elogia las cualidades humanas de los vendedores, su simpatía y la innovación que imprimen en su forma de trabajar. Junto a José Luis hay otro gallego que recibe este año el homenaje, el coruñés Jesús Lourido Mosquera, un emigrante retornado que conserva un resto visual.
"Me gusta mi trabajo; estás a tu aire y en contacto con la gente y, además, de vez en cuando le das una buena alegría a alguien", asegura José Luis. De hecho, parte de su éxito se debe a los tres premios que ya ha repartido en la zona, de los que recuerda con exactitud las fechas: "El primero lo di el 11 de agosto del año 2000 y fueron 120 millones de pesetas; el segundo fue el mejor, el cuponazo, el 31 de enero de 2003, y fueron nada menos que 1.100 millones de pesetas. El tercero fue de una de las máquinas que controlo y repartió 35.000 euros", recapitula. "Los premios animan mucho a seguir comprando a la gente, que ya me conoce de sobra en la zona de As Neves y, tras los primeros meses que fueron más difíciles, ahora me llevo muy bien con todo el mundo", añade. No le ha ido mal aunque lamenta que en los últimos tiempos "las ventas, con la crisis, han bajado mucho".
José Luis subirá hoy –con su mujer, Estrella Fernández– por primera vez a un avión. "Tengo muchas ganas y estoy algo nervioso, la verdad", asegura. Por la noche, en una cena de gala, recibirá el premio y el sábado visitarán Madrid junto al resto de premiados. El lunes se colgará de nuevo los billetes, la cartera y la sonrisa y a seguir la ruta.