RAFA LÓPEZ - VIGO
–Lo de que merecemos ser felices parece obvio en el siglo XXI, pero antes se decía que la existencia era un valle de lágrimas y que sólo al morir pasábamos a mejor vida...
–Esto hay que cambiarlo. Arrastramos el lastre de la abnegación, el sufrimiento y el sacrificio. Tenemos una oportunidad única y se nos escapa. Venimos sin el manual de instrucciones sobre cómo vivir. He pretendido escribir no un libro de autoayuda, sino uno que llama a la reflexión personal, a la revisión y al cambio.
–¿La búsqueda de la felicidad, de la que hablaba Thomas Jefferson, es una parte importante de la felicidad en sí misma?
–Sí, la felicidad es más una búsqueda que una llegada, y más un estado que un “ser”. Como dice la filosofía oriental, “disfrutar en el camino hasta llegar”.
–Todos conocemos casos de personas que han muerto o enfermado al poco de jubilarse...
–Sí, por no saber enfocar un cambio tan importante. También se dan muchas separaciones y divorcios en ese momento, porque no hemos aprendido a vivir, sino a repetir mecánicamente algo durante años. Cuando se nos da la oportunidad de seguir viviendo y estar activos hay quien se aplaca. A veces la dependencia dentro de una pareja es tan fuerte que cuando uno falta el otro se viene abajo. No hay que llegar a esa sobredependencia.
–Se dice que una de las claves para ser felices es conformarnos con lo que tenemos, pero también conservar el entusiasmo y la ilusión. Un equilibrio entre conformismo y ambición.
–La búsqueda de ese término medio es donde está la felicidad. El punto medio entre la aceptación y la lucha, entendida como innovación y deseo de cambio. Hay quien, no pudiendo cambiar la realidad, no cambia las expectativas.
–Dice Fernando Savater que para ser feliz hay que tener unos gustos sencillos y una mente compleja.
–A mucha gente le ocurre lo contrario: tiene unos gustos complejos y una mente sencilla. Es uno de los testimonios del libro, que dan una visión poliédrica sobre el tema. Rafael de Mendizábal, que ha llegado a lo más alto en la Magistratura, recoge la sabiduría oriental. Savater tiene una visión más negativa: dice que lo que está amenazado es el presente, porque se nos puede caer el techo encima, y que la felicidad es imposible aquí y ahora, lo contrario de lo que yo pienso.
–Hay quienes parecen siempre pesimistas, aunque esa condición no nos viene “de fábrica”...
–Hay una predisposición clara, y un porcentaje de genética que afecta a la felicidad del ser humano. Tenemos que ahondar para que la otra parte, la de la experiencia y el ambiente, coja más peso. Gente muy negativa se ha podido reconvertir en optimista. Debemos mirar a lo que hay, no a lo que falta. El optimista ve lo que hay y lo que falta; en cambio, el pesimista sólo ve lo que falta, la botella vacía.