ANA SAÁ - VIGO
Los ‘peliqueiros’ de Laza (Ourense) y la Bella Otero le sirvieron de inspiración en colecciones anteriores y ahora el diseñador de origen catalán, pero criado en Lugo, vuelve a la pasarela 080 Barcelona Fashion para presentar “Porque todo ha de ser de color de rosa”, una colección inspirada en una excursión que hizo de pequeño con su madre a unos castros celtas. Con ella completa una trilogía en la que la cultura gallega ha estado presente y que le ha reportado buenas críticas y acogida entre el público.
–Es frecuente verle participar en esta pasarela. ¿Es una plataforma importante para darse a conocer?
–Es una manera de llegar a un público que, sin este medio, no te conocería. Es también importante el showroom, donde además de tratar con la prensa para darte a conocer haces contratos de venta, que son imprescindibles para sobrevivir. Si no vendes, no puedes diseñar, es una cadena, por eso es conveniente participar en plataformas como estas destinadas a diseñadores independientes.
–¿Con qué sorprenderá al público y a la crítica en esta ocasión?
–“Porque todo ha de ser de color de rosa” es una colección en la que predominan los colores camel, rosa y gris en lana y tejidos de fantasía. Como está inspirada en una excursión a unos castros gallegos, los volúmenes simulan la joroba de las mochilas o las magdalenas.
–La cultura gallega ha influido en su moda...
–La excursión con el colegio, a la que también iban los padres, me marcó y los temas de la infancia los llevo a la moda. En aquel momento me llamaban la atención los castros y pensar que allí vivía gente o que había pasado un rey.
–En la pasada edición su colección fue una de las más vistosas y tuvo buenas críticas, ¿pero no cree que las pasarelas presentan ropa espectacular pero poco ponible?
–Hay que diferenciar la parte creativa de la comercial. Para mí una prenda ponible es aquella que es cómoda y sienta bien. En este sentido, puedes llevar una prenda muy extravagante y llamativa que puede ser cómoda. Aquí cuesta ver a la gente vestida con prendas de este atractivo, pero fuera de España la gente lleva ropa mucho más extravagante. Y como diseñador también observo una diferencia entre la sociedad del norte y el resto del país. En Galicia y el País Vasco se viste mucho mejor que en otras ciudades, quizá por llevar un estilo de vida más tranquilo. En las grandes urbes, donde la gente está más estresada, prima eso de ponerse lo primero que se pilla.
–¿Qué busca la mujer que viste de Manuel Bolaño?
–Considero que tiene que llevar una vida social activa, como por ejemplo una persona que trabaja en una oficina y que con cambiar una prenda está vestida para ir de fiesta. Aunque la línea de mi ropa es más de fiesta, no me olvido de los tejanos o las camisetas.
–¿Se puede vivir de la moda?
–Se puede, pero cuando empiezas es como cualquier otro negocio y al principio da más gastos que beneficios. Como marca propia comencé en 2008 y la verdad es que me va bastante bien.
–Trabajaba en el equipo de diseño de Mango y después empezó su carrera en solitario. ¿Ese cambio ha implicado mayor responsabilidad y mayor libertad?
–Fue un cambio muy rápido, pero sí implica más responsabilidad. Cuando haces un desfile en el que todo es muy normal no llamas la atención. Sin embargo, con mi propia línea siempre dejo volar la imaginación y que la cabeza se me vaya para crear prendas más sugerentes. Llamar la atención es una manera de expresar algo que siento en ese momento. Hay modistos que hacen ropa por hacer, mientras que yo quiero llevar a las prendas unos conceptos determinados. Y en este sentido da más juego diseñar para la mujer que para él hombre, que todavía no está preparado para disfrazarse.