SANTIAGO ROMERO
El artista coruñés Gerardo Porto falleció ayer en Amsterdam a los 85 años. Porto, vinculado a uno de los monumentos más emblemáticos de A Coruña, el obelisco Millennium, cuyas vidrieras fueron elaboradas precisamente en Holanda, tuvo siempre una gran relación con la llamada Venecia del norte, donde trabajó 25 años como técnico para la televisión holandesa y donde se casó. Fue asimismo el promotor de la gran exposición gestionada por Caixanova que trajo hace un año por primera vez a Galicia las joyas pictóricas de la Escuela de La Haya, obras maestras pertenecientes al Rijksmuseum de Amsterdam, uno de los museos más afamados del mundo, que se expusieron en A Coruña y Vigo. Su última exposición tuvo lugar en Vigo en septiembre de 2009.
Otras obras de Gerardo Porto son los vitrales de las terrazas de María Pita, en A Coruña, y el rectorado de la Universidad de Vigo, entre otras. Todas las posibilidades de expresión han sido experimentadas por este artista multifacético, pintor, diseñador de vidrieras, ceramista, cartelista y decorador escénico. Muchas de sus obras se encuentran en bancos e instituciones, aunque también colecciones particulares.
Gerardo Porto nació en 1925 en A Coruña. Su padre, que construía carruajes, trabajó en la construcción del landó que en 1906 condujo a Alfonso XIII y a Victoria Eugenia a la iglesia para casarse y que acabó destartalado en la calle Mayor madrileña en el histórico atentado perpetrado por el anarquista Mateo Morral.
En los años 40 el periodista Alfredo Marquerie le daría el número de télefono del marqués de Lozoya, influyente director de Bellas Artes, al que llamó con esta pregunta: "Es usted el que protege a los artistas". El atrevimiento le valió una beca en el depauperado París de la posguerra mundial, donde trató a María Casares y fue discípulo de Matisse. Cuenta el historiador González Catoyra que el cuadro que le regaló Matisse, como tenía por costumbre hacer con todos sus alumnos, se lo quedó una mujer de la que Porto estaba enamorado.
El artista mantuvo también relación con Don Juan, el padre del actual rey Juan Carlos, que lo invitió a sus bodas de plata con María de Saboya en Villa Giralda, su residencia en Lisboa.