El hombre tras las gafas negras

Amigos y expertos en la obra de Gonzalo Torrente Ballester retratan al autor en el centenario de su nacimiento

 
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Gonzalo Torrente Ballester.
Gonzalo Torrente Ballester. 

Recuerdan los que le conocieron que, detrás de su mirada oscura y profunda intelectualidad, Gonzalo Torrente Ballester era un hombre con un gran sentido del humor, excelente conversador sobre cualquier tema (desde la política a la raya del pantalón) y "cazador" de nieblas. Este año se celebra el centenario del nacimiento del ferrolano, autor de grandes obras de la literatura española como "La saga/fuga de J.B", la trilogía de "Los gozos y las sombras" y "Filomeno, a mi pesar". Exposiciones, congresos y nuevas ediciones reivindicarán la figura de un autor poco reconocida para los expertos.

AMAIA MAULEÓN - VIGO Siempre inclinado sobre los libros y los periódicos detrás de sus gruesas gafas. Capaz de traspasarlo todo con el hilo de su ironía. Coleccionista de teteras, magnetófonos y nieblas. Sí, Gonzalo Torrente Ballester miraba extasiado las nubes que bajaban del cielo y formaban imágenes sobre el paseo de Baiona y las fotografiaba. Realidad y magia, como su literatura.
Este año se celebra el centenario del nacimiento de Gonzalo Torrente Ballester (Serantes, Ferrol, 13 de junio de 1910- Salamanca, 27 de enero de 1999). Se cumplen también diez años de su muerte y en toda España se preparan actos de homenaje al autor de "La saga/fuga de J.B.".
Pero, ¿cómo era el hombre que se ocultaba tras el contundente apellido? Tras preguntárselo a sus amigos, familiares y a los expertos en su obra, tan sólo le queda a uno la pena de no haberlo conocido. Pero permanecen sus libros, su memoria imborrable.
"Cuando era niño siempre recuerdo a mi padre encerrado escribiendo. La relación se hizo más interesante cuando entré en la adolescencia", relata Álvaro Torrente Sánchez- Guisande, musicólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Álvaro, que preside en estos momentos la fundación de su padre en Santiago, es uno de los once hijos del escritor, nacido del segundo matrimonio, con Fernanda Sánchez-Guisande. "Hablaba mucho con él, no sólo de literatura... Había analizado y reflexionado sobre el mundo en que vivía y se podía charlar con él sobre cualquier cosa", asegura.
Álvaro vivió en Pontevedra con sus padres muy niño y, de nuevo, cuando se instalaron en Vigo (73-75) y su padre trabajó en el Instituto de A Guía. En aquellos años compraron una casa en A Ramallosa (Nigrán) a la que bautizaron como La Romana. Leyó el primer libro de su padre, "Don Juan", a los 17 años. "No solía hablarnos de lo que estaba escribiendo, pero fui el primero al que dio a leer Quizá nos lleve el viento al infinito y por eso le tengo un cariño especial a esta novela".
En aquella casa, La Romana, tuvieron lugar numerosos encuentros con amigos y charlas interminables que continuaban en el café Monterreal, en Baiona. Casi a diario, durante las mañanas estivales, se rodeaba de amigos como el escritor Carlos Casares, el profesor Miguel Viqueira, el pintor Manuel Prego y un jovencísimo Gustavo Garrido, por aquel entonces estudiante de Farmacia y apasionado de la literatura y hoy director de la Fundación Carlos Casares. "Parecía un hombre duro, de pocas palabras, pero al conocerlo te dabas cuenta de que tenía un gran sentido del humor", recuerda.
Como apunta el periodista Víctor Iglesias Viqueira, que también fue fiel a la cita durante años y entrevistó al escritor en numerosas ocasiones, "era un gran dialogador y nunca se acababan los temas con él. Fumaban mientras hablaban y, aunque Torrente lo había dejado, "le gustaba que le echáramos el humo", ríe Viqueira.
Xosé Luis Méndez Ferrín leía en Madrid las críticas teatrales de Torrente en "Arriba". "Eran fantásticas y vapuleaba a dramaturgos que detestábamos como José María Pemán", recuerda. Se conocieron personalmente en el 65, cuando Torrente, catedrático de instituto como Ferrín, se instaló en Pontevedra y se unió al sindicato que promovía el nuevo presidente de la RAG. "Comenzó a escribir en FARO sus columbas ´A modo´. Ya sin ataduras, muchas crearon polémica y eran todo un modelo a seguir", opina.
Ferrín destaca especialmente el aspecto intelectual de Torrente, "un tipo de escritor que no abunda en España, que une la profundidad intelectual con la imaginación como lo hicieron Camus o Sartre".
La historia de un realista mágico.

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