ÁGATHA DE SANTOS - VIGO
¿De qué conversaron Descartes y Pascal, los dos filósofos más importantes de su siglo, durante el único encuentro que mantuvieron, el 24 de septiembre de 1647 en el convento parisino de los Mínimos? Ninguno de los dos escribió jamás el contenido de una reunión que duró varias horas, aunque el dramaturgo francés Jean-Claude Brisville imagina su contenido en “El encuentro entre Descartes y Pascal joven”. Josep María Flotats (Barcelona, 1939) protagoniza y dirige este montaje, que se representa hoy (20.30 horas) en el Teatro Caixanova de Vigo, y en el que comparte escenario con Albert Triola.
-¿Cómo son este Descartes y este Pascal de Brisville?
-No son entelequias de un escritor, sino dos personajes de carne y sangre. Brisville construye los personajes a través de sus correspondencias (entre ellos no la mantuvieron), donde uno desvela sus angustias, sus miedos, sus inquietudes, sus ilusiones… En este encuentro, Descartes y Pascal, que pertenecen a distintas generaciones, hablan de problemas como la religión, la censura, la educación, el poder, separado o no, de iglesia y Estado, la educación, la miseria…, pero también muestran su gran humanidad. Descartes habla del dolor por la pérdida de su hija, por ejemplo…
-Los problemas sobre los que conversan son los mismos que los del siglo XXI...
-Sí porque aunque naturalmente ha cambiado el estilo, la forma de presentarlo, el fondo está muy vigente. También dialogan sobre su concepto de vida y de sociedad, del que discrepan, pero dialogan, se escuchan. Pascal está atravesando una crisis mística y está decidido a abandonar la ciencia porque dice que no la ve compatible con la fe, algo que disgusta a Descartes, que entiende que una no excluye a la otra. Y así se inicia un debate existencial.
-¿Se está perdiendo esa capacidad de dialogar?
-Peor aún. Hoy hay monólogos simultáneos. Ni siquiera nos escuchamos… Además, al tratarse de dos intelectuales del peso de Descartes y Pascal, los diálogos son brillantísimos...
-¿Y qué supone para un actor este enfrentamiento dialéctico?
-Es un placer y más viendo que el publico sigue lo que estás diciendo con el dedo, que respira y que se ríe, porque también hay mucha ironía y retranca en el texto.
-¿Estamos descuidando nuestra manera de expresarnos?
-Mucho y en esto tiene bastante culpa la televisión. A mí me interesa el teatro de autor, con un alto lenguaje porque es en el que me he formado. No porque sea artificial, sino por el gran valor de la literatura; su lenguaje culto, pero accesible.
-A estas alturas de su carrera, ¿qué es el teatro para usted?
-El teatro ha sido y es mi vida, mi gran razón de vivir. Ni siquiera lo considero un oficio, sino una pasión. Disfruto actuando, leyendo textos e imaginando futuros espectáculos.
-El teatro parece ser uno de los sectores que menos está notando la crisis...
-Tal vez se esté comenzando a notar ahora. Eso me dicen los compañeros de Madrid y Barcelona, pero nosotros no hemos parado a pesar de que podría pensarse que esta obra es minoritaria. Pero luego el públicos sale y te dice que lo ha entendido todo y que ha disfrutado.
-El teatro, ¿antes de instruir ha de divertir?
-El teatro es un espectáculo lúdico, para el disfrute del público, pero además tiene que contarte algo, hacer que te olvides de que estás sentando en una butaca... También hay formas de disfrute inteligentes.