ÁGATHA DE SANTOS - VIGO
Largas colas en los probadores y en las cajas. Los compradores que ayer inauguraron las rebajas de invierno en Galicia tuvieron que armase de paciencia para echar manos de las prendas elegidas, probárselas y después pagarlas. Ni los más madrugadores se salvaron de las extenuantes esperas que registraron los establecimientos de la calle Príncipe de Vigo, que se convirtió en un ir y venir de bolsas multicolores. Y así en el resto de zonas comerciales de la comunidad, aunque no pocos compradores desistieron de su intención de llevarse las primeras gangas precisamente por la aglomeración de gente y las colas que había que aguardar en las tiendas, aunque el presidente de la Federación Galega de Comercio (FGC), José María Seijas, tenía ayer otra percepción del primer día de rebajas, ya que aseguró que la campaña había comenzado en la comunidad sin la "masificación" propia de "otros años".
Muchos de los compradores más madrugadores aguardaban ya a las nueve de la mañana en la puerta de su tienda favorita, a la espera de que abriese y "avalanzarse" sobre estanterías y colgadores en busca de esa prenda que no compró durante la temporada. En algunos establecimientos podían encontrarse ya descuentos hasta del 70 por ciento. Compradoras como María Reyes y Susana Borja, vecinas de Marín, aseguraban que llevaban dos meses esperando a las rebajas de enero para completar el armario y que la afluencia este año era sensiblemente mayor que en campañas anteriores. "Llegamos a las nueve de la mañana y ya había gente esperando en las puertas de las tiendas", confesaba una de estas hermanas.
Quien más y quien menos acude a las primeras rebajas para llenar el ropero familiar al menor precio y prepararse ya para la próxima temporada de invierno, por lo que muchos vigueses han aguardado hasta el 7 de enero para hacer sus compras. La crisis ha animado a muchos a retrasarlas y los Reyes Magos han transformado los habituales regalos en dinero, que ayer llenaban los bolsillos de los transeúntes de Príncipe. De ahí la especial seguridad que podía verse en la principal calle de compras de la ciudad. Agentes de la Policía patrullaban desde El Sireno hasta la farola de Urzaiz para disuadir a posibles carteristas.
Camisas a 10 euros, básicos a dos, pantalones rebajados desde 80 a menos de 40 euros... Toda una tentación para quienes deseaban equiparse, aunque para algunos, los descuentos arrancaron con timidez, "Aún han bajado poquito los precios", comentaba Laura Carrera.
Según José María Seijas, las previsiones de facturación de los comerciantes gallegos es de 98 millones de euros en este periodo. No obstante, advirtió de que existen "numerosos casos" de comerciantes que cerrarán sus negocios como consecuencia de la caída del consumo y de la crisis económica.
El responsable de los comerciantes gallegos explicó que los consumidores dejan de "darse caprichos" y se limitan a comprar lo imprescindible por "miedo" y "falta de confianza", dado que muchos no tienen asegurado su puesto de trabajo y prefieren contar con "una reserva" por lo que pueda ocurrir.
Aún así, la imagen que ofrecía ayer la zona de Príncipe no era nada propia de momentos de crisis y los compradores, muchos de ellos jóvenes, aprovechaban para estirar al máximo su regalo de Reyes, como es el caso de Anxo Deaño, Cristhian González y Jaime Posada, tres amigos de Vigo que ayer quedaron para ir de compras. "Me he comprado algunas cosas este invierno, pero lo gordo lo he dejado para las rebajas", comentaba Anxo Deaño.
En similar situación se encontraban Marta Yáñez, Cora Rodríguez y Paula González, que aseguraban que nunca habían visto tanta gente comprando en las primeras rebajas como ayer. "Venimos todos los años y éste hay muchísimas más colas en todas partes", afirmaba otra joven. Pero a pesar de todo, nada les hizo desistir. Los bajos precios bien merecen un esfuerzo.