EUROPA PRESS - SANTIAGO
Las asociaciones de la Iglesia de Base de Galicia defendieron ayer la consecución efectiva en España de un Estado laico, "independiente" de la Iglesia, y consideraron que los símbolos religiosos, entre ellos los crucifijos, deberían "desaparecer de forma lógica y paulatina" de los centros escolares.
En este sentido, Miguel Fernández, en representación de la Coordenadora de Crentes Galegos, consideró que la polémica por la retirada de los crucifijos de las aulas "no tiene sentido", dado que estos símbolos "deben desaparecer de forma lógica y paulatina" de los centros, "ya que en un Estado laico no debe haber símbolos religiosos en los ámbitos públicos".
Sin embargo, los portavoces de la Coordinadora apostaron porque esta eliminación sea "natural" y no "impuesta" y resaltaron los beneficios de la separación efectiva entre Estado e Iglesia que "daría libertad de actuación y autonomía" a ambos.
Por otra parte, criticaron que desde la "jerarquía eclesiástica" se defienda "un solo modelo de familia" y, como católicos, reclamaron que se "aprenda a respetar todas las clases de familia" ya que "no existe un modelo único".
Finalmente, valoraron el posicionamiento de los clérigos de la diócesis de San Sebastián que se oponen al nombramiento como obispo de José Ignacio Munilla al tiempo que recordaron que esta decisión "fue tomada totalmente de espaldas a las demandas de los clérigos y los legos de la diócesis de Euskadi".
La Coordenadora de Crentes Galegos presentó además el Documento de la Paz 2009, que resume la posición de las asociaciones de Iglesia Base en Galicia sobre la situación económica, política y religiosa actual y sus objetivos de cara al año nuevo.
En concreto, el documento se preocupa en esta ocasión por la "situación de crisis y paro" que vive el país y defiende la propagación de "otro sistema" económico basado en la "banca ética", un movimiento que durante 2010 la Iglesia Base gallega apoyará e impulsará para su implantación definitiva en la Comunidad.
Así, Miguel Fernández apostó por buscar un "sistema alternativo" de banca que invierta sus fondos en "otro tipo de proyectos" tales como iniciativas de autoempleo, formación y ayuda al desarrollo. "Se trata de un concepto diferente, en el que el ahorrador sabe lo que se va a hacer con su dinero", señaló.