ÁGATHA DE SANTOS - VIGO
La obesidad afecta ya al 20% de la población adulta, y lo que es peor, está experimentando un incesante aumento en la población infantil haciendo que aparezcan en niños y adolescentes enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, propias de la edad adulta. El doctor Felipe Casanueva, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), advierte de que la obesidad es un tema “muy preocupante” y que si no se ataja amenza nuestro sistema sanitario universal Cerca de 200 investigadores nacionales e internacionales analizan desde mañana en A Toxa las nuevas fronteras en investigación de obesidad y nutrición en el III Simposio Cientifico que organiza este centro, dependiente del Instituto Carlos III.
–¿Hacia dónde se dirige la investigación en obesidad y nutrición?
–La obesidad es un tema complicado para encontrarle un tratamiento farmacológico porque ignoramos la mayoría de los mecanismos que regulan nuestro apetito y el comportamiento de nuestro cuerpo a la hora de almacenar energía. Los mecanismos que regulan nuestro cuerpo son muy redundantes, tanto que cada vez que interferimos en uno, otro lo compensa. Esto explica que no tengamos fármacos extraordinariamente eficaces para atajar la epidemia.
–¿Cómo puede atajarse entonces?
–Trabajando sobre dos de sus variantes más importantes: la alimentación y el gasto de energía. Los niños se pasan una media de 3,5 horas delante de un aparato electrónico, 8 en clase, 8 durmiendo... No hacen ningún gasto energético y esto, combinado con una alimentación muy abundante y rica en energía, que además es muy agradable al paladar, está provocando el grave problema de obesidad que está aumentando rápidamente en niños y adolescentes, con problemas asociados como la diabetes mellitus de tipo 2. Es una cuestión de educación en los hábitos. Si los padres comen mal, los niños comerán mal y el niño que es obeso será un adulto obeso.
–¿Ve salida a esta epidemia teniendo en cuenta que cada vez es mayor su incidencia?
–Todos esperamos que a través de la concienciación de la sociedad, los políticos, los padres... logremos ponernos en marcha porque si no se ataja va a ser un problema muy preocupante, que incluso puede acabar con un sistema sanitario universal como el nuestro.
–En algunos países han prohibido las grasas trans en productos como la bollería. ¿Medidas como ésta son eficaces?
–Sin duda. El alcalde de Nueva York ha prohibido las grasas trans y ha obligado a los restaurantes a publicar en los menús las calorías de cada plato. Esto es de enorme importancia porque el cliente puede elegir. En algunos estados también está prohibida la venta de bebidas gaseosas en centros educativos... No se trata de prohibir todo, sino de educar, pero estas medidas son positivas porque la mayoría de la gente no ha oído hablar de este problema o lo considera mínimo, y dice que los médicos somos alarmistas.