ANA SAÁ - VIGO
Toma la naturaleza como referente estético y su trabajo como compositor le ha llevado a explorar el timbre para buscar la evolución de un color (el ámbar) en una estación (el otoño). El músico y profesor del Conservatorio Superior de Música de Vigo Jacobo Gaspar Grandal es uno de los tres finalistas de la vigésima edición del concurso Premio Jóvenes Compositores organizado por la Fundación Autor y el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC), dependiente del Ministerio de Cultura.
El joven, nacido en Mos, pretende conquistar al jurado con Ámbar, una obra pensada para flauta, clarinete, fagot, percusión, piano, violín, viola y violoncello. La composición, inédita, dura nueve minutos y se estrenará el 30 de noviembre en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía de Madrid, día que se celebrará la final y en la que se enfrentará a un valenciano y un peruano. "Puede que haya sido la originalidad y la personalidad de la pieza lo que llamase la atención del jurado", explica Jacobo Gaspar. "En este tipo de concursos se tienen en cuenta las técnicas personales, el estilo y las nuevas tendencias", añade.
En Ámbar Jacobo Gaspar emplea estrategias compositivas que establecen vínculos con el otoño en diferentes planos de significación. Así, con sonidos concretos busca emular el silbido del viento o el ruido de las hojas de los árboles. "El otoño es representado como proceso de desprendimiento, como metáfora de la creación", matiza el profesor.
La obra es fruto de un largo trabajo de reflexión. "La composición consume muchas horas y esta, que dura nueve minutos, me ha llevado cerca de un año de estudio", señala. Su pieza se incluirá en un disco que contribuirá a la difusión de las creaciones del premio Jóvenes Compositores.
La sociedad se guía por tendencias. Unas miran más hacia el pasado y otras, al futuro. "La relación de la música contemporánea con el público resulta compleja", dice Jacobo Gaspar. "Los programas de los conciertos incluyen siempre obras de más de cien años y es muy difícil estrenar composiciones. Precisamente por esto es raro ver a gente de menos de 40 años entre el público", explica el mosense.
En los conservatorios profesionales cada vez hay más demanda para estudiar música. "Las nuevas generaciones sienten interés por este arte, pero las salidas profesionales implican mucho sacrificio y a veces es difícil poder vivir de ello", señala el compositor.