MAR MATO - VIGO
En Galicia, su círculo de amigos le llama Noriña, aunque en su pasaporte se lee Nora Tschirner, nacida en Berlín Este ocho años antes de la caída del Muro. Presentadora de la MTV germana; famosa por su actuación –entre otras– en el film Kebab connection, la joven actriz cuenta ya con raíces en tierras gallegas. Primero, fueron tres semanas ensayando con Luis Tosar y el director Alfonso Zarauza. Después, dos meses de rodaje para la película La noche que dejó de llover que por fin llega a las pantallas de cine tras promocionarse en una decena de festivales internacionales.
La road movie relata una noche por un Santiago irreal, bohemio y surrealista en el que coinciden La Rusa y Spleen, con otros personajes interpretados por Chete Lera o Mercedes Sampietro.
La que en su día se iba a llamar La noche de la puta y el pan llega a las salas avalada por premios como el de Mejor Director en Viña del Mar (Chile) y por las actuaciones de la pareja protagonista. “Aposté por Nora y ha sido un acierto”, explicaba ayer Zarauza quien recordaba cómo la actriz “tuvo que aprender español con acento ruso. Le pusimos una profesora de ruso y ella se volcó con las clases”.
La búsqueda de La Rusa
El fichaje de Tschirner demuestra que no siempre es bueno que las cosas salgan bien a la primera. “Los productores querían para el papel a una actriz española que hiciera de rusa. Me negué y realicé un casting entre actrices del Este en Madrid. Fueron entre 20 y 30 y no me convencieron. Eran más modelos que actrices. Entonces, decidí ir a Berlín y contactar con una representante por la que accedí a Nora. Me gustan mucho sus películas, hablé con ella, le hice una prueba en Madrid” y la alemana entró en el proyecto.
Otra cosa distinta fue la entrada de Tosar. “Escribí el papel para él. Me parece un actorazo”, opinaba ayer Zarauza para añadir: “Lo conozco en persona, conozco sus recursos como actor porque ya había trabajado con él en tres cortos en los años 90. Es capaz de hacer desde el Malamadre de Celda 211 a interpretar a un tipo ingenuo y maleable como Spleen”.
Intercambio de papeles
Tanto este personaje como La Rusa, sin embargo, evolucionan a lo largo de la cinta. “Al principio de la película, él aparece como un dandy, lo que realmente es una máscara. Es un hombre que no está contento con la vida en el presente, por eso, se inventa la máscara del dandismo freaky porque su vida es una vida vacía”, detalló Zarauza.
Esta fachada contrasta con la autenticidad de La Rusa, “una mujer maltratada, una prostituta que procede del Este y que lleva una vida perra. A través de lo que sucede toda esa noche intensa en Santiago, ella acaba volviéndose más máscara mientras que él acaba siendo más como ella. Hay un intercambio de papeles”, explica Zarauza.