REDACCIÓN - VIGO
El divorcio entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar parece inminente. Los abogados de la infanta Elena y de Jaime de Marichalar negocian los términos del divorcio, que podrían darse a conocer la próxima semana, aunque, según fuentes del Palacio de la Zarzuela, la Casa del Rey no tiene constancia de que se haya llegado a acuerdo alguno en el mismo, por lo que eluden cualquier otro comentario sobre la situación.
El 13 de noviembre de 2007, la Casa del Rey anunciaba el "cese temporal de la convivencia" del matrimonio, pocos días después de su última aparición juntos durante la entrega de los premios de moda Telva el 22 de octubre anterior. Dos años después, se ha constatado que este "cese" era definitivo, término que la Casa Real negó en su día.
Los abogados de ambas partes negocian desde que se produjo la separación de hecho los términos del divorcio. Cuando los duques de Lugo se casaron en 1995, lo hicieron en régimen de separación de bienes. Los hijos de la pareja, Felipe y Victoria, por ser nietos de los Reyes y estar en el orden de sucesión a la Corona, están al margen de cualquier negociación.
Lo que sí se sabe hasta la fecha es que Jaime de Marichalar, que ha perdido puestos en varios consejos de administración tras su separación de la infanta, ha pedido mantener su estatus y, entre otras cosas, seguir contando con seguridad del Estado.
A raíz de su separación, Jaime de Marichalar permaneció en el que fuera el domicilio conyugal, mientras que doña Elena se trasladó a una nueva residencia junto a sus dos hijos, Juan Felipe Froilán, de 11 años, y Victoria Federica, de 9.
Sin embargo, el divorcio podría no ser el último paso que dé doña Elena. Dado que la Monarquía española es católica y que la infanta se casó por la Iglesia, el divorcio no le permitiría rehacer su vida sentimental dentro de la doctrina de la Iglesia a no ser que obtuviera la nulidad. Por ello, el proceso podría llegar hasta la Santa Sede, tal y como hizo en su momento la princesa Carolina de Mónaco. Asimismo, Jaime de Marichalar dejaría de ser duque de Lugo, ya que este título no es hereditario.