SANDRA PENELAS
En 2006 varios países europeos, entre ellos España, consiguieron gravar con aranceles la importación de calzado de piel fabricado en China y Vietnam alegando competencia desleal. Los intereses de grandes marcas como Timberland, ECCO y Clarks, amparadas bajo una misma coalición, fueron defendidos por esta abogada gallega, que consiguió limitar las medidas proteccionistas de cinco a dos años. El caso vuelve a estar abierto y ocupa otra vez las portadas de los periódicos, mientras Lourdes Catrain (A Coruña, 1966) aplica su dilatada experiencia en comercio internacional para impedir que la UE prolongue sus medidas antidumping.
"Las tasas le han comido a estas firmas 800 millones de euros de sus beneficios netos y estamos en tiempos de crisis", alega Catrain. Acostumbrada a lidiar con asuntos de grandes implicaciones económicas y políticas, no se arredra cuando "la temperatura asciende" y se genera un gran eco mediático. Otro ejemplo: Philips la fichó en 2007 cuando la UE quiso poner coto a su importación de bombillas de bajo consumo. "La paradoja está en que los gobiernos las regalaban mientras a la firma le imponían una sobretasa del 65,8%. Era flagrante", opina.
Detrás de estos conflictos, añade, se encuentra la imparable globalización. "Ninguna medida jurídica o política puede ponerle freno, aunque a los gobernantes esto les moleste", razona.
Catrain es socia del despacho de abogados estadounidense Hogan & Hartson, posicionado en el "top 30" de los bufetes internacionales. En 2004 entró en su delegación de Bruselas y desde 2007 es la responsable del departamento de derecho de comercio internacional. Las principales publicaciones del sector, como Who´s Who Legal, la señalan como un referente en su ámbito.
En los casos de más alto nivel se relaciona con los comisarios europeos, aunque lo habitual es que lo hagan sus clientes y ella permanezca "en la recámara". "Alguna vez me he reunido con gente del gabinete de Solbes. No conozco a Almunia [el comisario de Economía de la UE], pero en Bruselas hay funcionarios españoles de altísimo nivel. Su reputación es muy buena", aplaude.
Ha representado a muy pocos clientes de España, a la que ve "muy verde" en cuestiones de comercio. "Es muy proteccionista. A pesar del peso de la industria, las empresas piensan que el gobierno debe solucionar las cosas y nunca están en primera línea en Europa", lamenta.
Su blackberry y ella son "muy buenos amigos", ironiza, pero las responsabilidades no le impiden disfrutar de la vida. "No soy la típica ratita de biblioteca. Me gusta ir de cena o de fiesta con mis amigos y bailar", bromea.
Su familia, con la que sigue pasando todos los veranos en Muros, le reprocha en confianza su "acento guiri" porque lleva media vida en el extranjero. Cursó el antiguo COU en EE UU y volvió al país con una beca Barrié en el 89, después de licenciarse en Derecho por la Complutense, para estudiar un máster en Derecho Comercial y de la Competencia.
"Pertenezco a la primera promoción de becados. Recuerdo cómo años después doña Carmen [la condesa de Fenosa] me dijo en una de nuestras reuniones navideñas que tendría que pensar en volver a Galicia", relata con cariño.
Catrain sólo cumplió su recomendación durante una temporada en la que trabajó en el departamento jurídico de Zara. Antes había trabajado durante un año en un reputado despacho de Washington que contaba entre sus socios a Vernon Jordan, íntimo amigo de Bill Clinton. "Todo lo que ahora se habla de Obama también pasó con su elección. Yo acudí a su toma de posesión", relata.
La abogada encuentra paralelismos entre la meritocracia de EE UU –"No importan los apellidos ni las familias"– y la trayectoria de Amancio Ortega. "Su modelo salió de la nada y siento un grandísimo orgullo como coruñesa", aplaude.
En Zara permaneció desde el 94 hasta el 97, cuando, impulsada "por el gusanillo del despacho", se fue a Bruselas y fichó por un bufete británico. En 2004 se cambiaba a su actual empresa: "La vida te va llevando y tú vas dando pasos sin saber qué hay en el piso de arriba. Nunca pensé cómo sería mi futuro. Aunque ahora mis amigos del colegio me dicen que de pequeña siempre los defendía. Era la abogada de pleitos pobres".