ANA SAÁ - VIGO
El Cluster do Produto Gráfico e Libro Galego denunció ayer la "invisibilidad" que soporta el sector y reclamó el apoyo de la Xunta para cambiar esta tendencia. El presidente del organismo, Jacobo Bermejo, explicó que cada semana se pierden 300 empleos relacionados con el sector y calificó esta situación de "desgracia". "Se está produciendo una sangría económica tremenda que está afectando principalmente a las empresas pequeñas", expuso.
Cuidar el negocio internacional –con la apertura en los próximos meses de una oficina en París con la que enriquecer el mercado internacional de aquellas empresas con vocación exportadora– e incrementar la formación por la innovación son las apuestas del cluster para cambiar esta situación. "La respuesta de la Xunta es una incógnita porque, según nos indicaron, todavía no saben qué política van a seguir con los centros tecnológicos", explicó Bermejo, quien lamentó que el Gobierno haya calificado de "excelente" el nuevo proyecto del cluster y accediera a aportar fondos para su financiación mientras que "en casa" no se ha recibido respaldo alguno.
Así, la entidad, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia y de Caixanova, ha creado la Fundación Centro de Innovación Tecnológica de la Comunicación, Edición y Artes Gráficas de Galicia, una institución que ha sido promovida con el fin de lograr la mejora competitiva de los tres sectores que lo conforman: artes gráficas, publicidad y editorial. "Queremos ser visibles, ya que este sector es importante para la economía, puesto que cuenta con 7.000 empleos en toda Galicia", reconoció Jacobo Bermejo.
Para el máximo responsable del cluster la intención de las compañías es apostar por la formación especializada, adaptarse a los cambios tecnológicos existentes e investigar el etiquetaje.
La fundación, nacida al amparo de 13 empresas ´patronas´, cuenta con un presupuesto que supera el millón de euros. La entidad se ha fijado como objetivo facturar cerca de tres millones dentro de los próximos tres años. Se trata de una apuesta para hacer frente a la crisis económica actual que, a su juicio, está perjudicando seriamente a estos colectivos, expuestos a una feroz competencia en precios y a grandes cambios tecnológicos y estratégicos. Su ubicación todavía no está fijada y va a depender, según explicó ayer Bermejo, del lugar del que procedan las ayudas.
Por su parte, José Lino Comesaña Calvo, director del Instituto de Desarrollo de Caixanova, indicó que en tiempos de crisis lo importante es "la imaginación". "En estos momentos es difícil que una empresa pueda desarrollar I+D+i por sí sola, por eso hemos estudiado este plan de viabilidad, que ha llegado en tiempo y forma", expresó Comesaña.