Premios Príncipe de Asturias 2009

La mitad de los berlineses no sabe dónde estaba el muro

El actual alcalde de Berlín reconoce que algunos ciudadanos siguen negándose a visitar el otro lado de la capital en el que vivieron

23.10.2009 | 01:59

Veinte años después de la caída del muro de Berlín, la noche del 9 de noviembre de 1989, la mitad de los 3,4 millones de habitantes de la capital alemana no sabría identificar dónde estaba situada la barrera que dividió la ciudad y que fue durante décadas el principal símbolo de la guerra fría en Europa.

Así lo ha afirmado hoy en Oviedo el actual alcalde gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, que mañana recibirá en el Teatro Campoamor de Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009 junto a sus dos antecesores en el cargo, Walter Momper, actual presidente del Parlamento de Berlín, y Eberhard Diepgen, que ostentó el cargo hasta meses antes de la pacífica revolución berlinesa.

La ciudad, ha recordado Wowereit, se reconstruyó y se rediseñó a partir de ese momento gracias a la solidaridad alemana, europea y mundial aunque, ha subrayado, fueron los ciudadanos berlineses los protagonistas del cambio en una ciudad que se convirtió en el "taller experimental" de la posterior reunificación del país.

En 1989, el reto era unir "rápidamente" a una capital dividida "de forma artificial" desde 1961 y habitada por ciudadanos crecidos en dos sistemas políticos antagónicos, un objetivo que, a su juicio, se ha conseguido gracias la contribución de sus habitantes para hacer de Berlín una ciudad "única" tanto por su desarrollo urbanístico y arquitectónico como por su vida cultural.

Ciudad multicultural

Para Wowereit, "sin cerrar los ojos" a las distintas opiniones que este proceso genera entre sus ciudadanos, algunos de los cuales siguen negándose a visitar el otro lado del Berlín en el que vivieron, la capital alemana ha apostado por una política "para todos" que ha contribuido a convertirla en una metrópoli abierta en la que conviven "pacíficamente" 180 nacionalidades.

La ciudad, ha admitido, arrastra problemas como una tasa de paro del 14% o la gran diferencia económica que sigue existiendo respecto al resto de Alemania, derivada de las inoperantes empresas públicas de la extinta RDA y las "subvencionadas" y poco competitivas compañías que operaban en el Berlín occidental.

La noche en la que los ciudadanos derribaron pacíficamente el muro, Momper tuvo que afrontar la situación creada desde la Alcaldía mientras que su sucesor, Klaus Wowereit, se enteró en su casa donde recibía la visita de una mujer jubilada procedente del Berlín Este y su antecesor, Eberhard Diepgen, lo siguió por televisión mientras celebraba en su domicilio en el cumpleaños de su hija.

"Después fui en coche hasta el muro, crucé la frontera, vi la sensación de sorpresa de todo el mundo, incluidos los policías, e hice numerosos viajes para llevar a ciudadanos del Este a las calles más conocidas del sector occidental por si acaso al día siguiente aquello ya no funcionaba", ha rememorado Diepgen.

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