EFE - MADRID
La instalación de desfibriladores en lugares públicos podría evitar 3.000 muertes anuales por accidentes cardiovasculares, principal causa de mortandad en el país, según la Fundación Española del Corazón (FEC) y Adecco Medical & Science.
Por esta razón, ambas entidades han iniciado un proyecto de instalación de desfibriladores automáticos, denominado Vitalcor, puesto que el uso de estos aparatos es el único tratamiento para luchar contra los infartos agudos ocurridos fuera de los hospitales.
Cuando se tiene una parada cardíaca el corazón se acelera de manera caótica, con la desfibrilación o shock eléctrico se consigue que dicho órgano regrese a su ritmo habitual de bombeo de sangre.
El desfibrilador es un aparato diseñado para ser usado por cualquier persona, puesto que el éxito de supervivencia depende de la inmediatez del auxilio: cada minuto que pasa esta posibilidad disminuye de un 7 a 10 por ciento, ha destacado la ONG ZonasCardio.
El 30 por ciento de los españoles que sufren un infarto fallece antes de ser atendido en el hospital y el 16 por ciento lo hace en lugares públicos; muchos de estos decesos podrían evitarse con la intervención inmediata de un especialista o con un desfibrilador, subraya la FEC en una nota, con motivo ayer del Día Mundial del Corazón.