AMAIA MAULEÓN - VIGO
Leyes, cifras, plazos, penas, proyectos y anteproyectos. Manifestaciones a favor y en contra. El aborto es tema obligado en el Congreso y tema recurrente en las sobremesas. Es sencillo opinar y juzgar. Sin embargo, a veces se olvida que, detrás de cada embarazo no deseado, existe toda una historia que le hace ser único y especial. Las mujeres de este reportaje prefieren no mostrar su rostro ni aparecer con sus nombres reales; aseguran que la sociedad les hace sentirse delincuentes. Su “delito” es haber abortado. Esta actitud define bien la situación que vive hoy en día el aborto en España.
El nuevo proyecto de ley –que el gobierno espera aprobar el próximo viernes– entre otros objetivos busca que el proceso se distancie de las consideraciones religiosas y morales y que la sanidad pública garantice la intervención o la financie en centros privados concertados. Elimina también la pena de prisión para la mujer que la infrinja, aunque se prevén penas de multa. El texto recoge por primera vez una sistema de plazos en sustitución de la ley de indicaciones anterior. Así, la mujer podrá decidir libremente interrumpir su embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación.
No todo son facilidades en la nueva propuesta. Por ejemplo, en el segundo supuesto –hasta las 22 semanas si hay grave riesgo para la vida o la salud de la mujer o graves anomalías en el feto– la mujer podrá abortar si cuenta con el dictamen de dos especialistas, cuando en la ley actual, de 1985, tan sólo se precisaba del dictamen de uno.
Propuestas y reacciones
Por el momento, parece que la nueva ley va hacia adelante. después del informe del Consejo Fiscal y del desacuerdo del Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Estado ha avalado esta semana por unanimidad la constitucionalidad del citado anteproyecto.
Uno de los aspectos más polémicos de la ley es la cuestión de si las chicas de 16 años pueden decidir por ellas mismas si desean abortar, sin necesidad de contar el consentimiento paterno. El Consejo de Estado propone que ellas tengan la última palabra, pero recomienda que los padres sean informados. Eso sí, cuando contárselo suponga un “grave conflicto”, quedarían exentas de esta obligación.
Las reacciones en contra no se han hecho esperar. La plataforma Hazteoír opina que la nueva legislación no homologará a España con el resto de Europa, sino que “pondrá al país a la cabeza de los países que menos protegen la vida”. Está por ver si, finalmente, el gobierno reconsidera el plazo de 14 semanas de aborto libre y lo deja en 12 “una norma más extendida en toda la Unión Europea” según indica el Consejo en su documento.
María - 25 años, abortó en abril de catorce semanas
“Dejé la píldora y pensé que al principio no me quedaría; ojalá hubiera estado más informada”
Recién separada de su novio y sin trabajo, María se dio cuenta de que estaba embarazada. “Tomaba la píldora y justo la acababa de dejar; pensaba que los primeros días no pasaba nada porque mantenía el efecto... ojalá hubiera estado mejor informada”, cuenta. Su novio era gitano. “Ni siquiera se lo dije porque sabía que iba a ser muy conflictivo, así que tomé la decisión yo sola; creo que la última palabra siempre debe ser de la mujer, tenga la edad que tenga”, opina. Ella no contó nada a sus padres “hay padres que son muy cerrados y sabes que no te van a apoyar, por eso me parece bien que se de oportunidad a las chicas, aunque tengan 16 años, de hacerlo sin el consentimiento paterno”, opina.
María estaba de trece semanas cuando se enteró. “Menos mal que se dieron mucha prisa en gestionarme el proceso; hablar con la psiquiatra, la psicóloga, las pruebas de anestesia... en una semana pude ir al Xeral a abortar”. “Esa semana fue una de las peores de mi vida; lo pasé fatal porque me encantan los niños y espero un día poder tener uno”, argumenta la joven. “Sin embargo, llegas
a pensar que a lo mejor la vida te devuelve lo que hiciste mal”.
Aunque destaca lo bien tratada que se sintió con la mayoría del personal sanitario “me topé con una psicóloga que me dio una especie de regañina y, con lo mal que te sientes, eso es lo último que necesitas”, afirma.
María tuvo suerte en la intervención porque no fue necesario hacerle un legrado. “Lo expulsé yo sola tras tomar unas pastillas, pero mi compañera de habitación sí tuvo contracciones dolorosas”
Montserrat - 40 años, abortó en mayo de siete semanas
“Las enfermeras me hicieron sentir culpable y dudar, aunque no podía tenerlo”
Montserrat no podía creerse lo que el ginecólogo le anunciaba. Con un bebé de nueve meses en casa, acudía precisamente al centro médico con la intención de colocarse un DIU, pero al realizar la ecografía, el médico se encontró con un embarazo de cinco semanas. “Todo el mundo dice que mientras das el pecho a un niño es casi imposible quedarte embarazada, pero no es así”, afirma esta viguesa.
Montse sufrió un aborto hace 16 años cuando buscaba su primer hijo. Tardó dos años en volver a quedarse en estado y por fin logró tener a su hija. Fue a por un segundo y volvió a tardar otros dos años en conseguirlo, pero los médicos tuvieron que provocarle otro aborto ya que era inviable que llegara hasta el final. Al tiempo se separó de su marido y, hace dos años, volvió a casarse. Se retiró el DIU y en ocho meses logró el embarazo que consiguió que finalizara con el esperado nacimiento de un niño.
Montse tiene una minusvalía ya que perdió una pierna en un accidente de tráfico. “Los médicos me recomendaban que no tuviera más hijos, porque el peso me resulta muy complicado de llevar. Pero me empeñé. Sin embargo tener ahora otro niño con el bebé aún tan pequeño y el trabajo que no puedo abandonar era imposible”, relata.
Tanto ella como su marido “lo tuvimos claro desde un principio; aunque era muy duro, era imposible tenerlo”, dice. Sin embargo, le entraron las dudas cuando las enfermeras “empezaron a comerme la cabeza”. “Creo que no tenía porqué darles explicaciones, pero el caso es que me hicieron sentir culpable”, asegura.
Patricia - 22 años, abortó en marzo de ocho semanas
“Fue durísimo; ni dormía, ni comía y lloraba mucho. Es una experiencia horrible”
“La gente habla mucho del aborto, pero hasta que no te ves en la situación no sabes cómo vas a reaccionar”. Patricia es brasileña y tiene dos hijos, uno de 4 años que vive en Brasil y otro de 1 año y medio que nació en Vigo. “El aborto nunca me ha gustado; pero era lo mejor que podía hacer”, asegura la joven. Tanto ella como su marido están sin trabajo y tienen grandes dificultades para sacar adelante a los dos hijos que ya tienen.
Patricia se quedó embarazada al tomar la píldora de manera incorrecta. “Fue un gran error pero ahora tengo un parche anticonceptivo y no me va a volver a pasar”, asegura. No quiere ni siquiera pensar en repetir esta experiencia. “Fue durísimo; no dormía ni comía y lloraba mucho. Ningún joven puede pensar en el aborto como un método anticonceptivo porque es una experiencia horrible”, argumenta.
Esta joven agradece “lo bien que me trataron en el hospital”. “El aborto tiene que estar contemplado en todas las comunidades, ser accesible para todos; si yo hubiera tenido que ir por lo privado y pagarlo no hubiera podido hacerlo”, explica.
Desde que se enteró de su estado hasta el día en que ingresó en el hospital pasó algo menos de un mes. “Sentí un gran alivio, aunque también tenía sentimientos de culpa, pero por fin pude volver a tener una vida normal”, recuerda.
Patricia tenía mucho miedo a la intervención. “Te haces ideas muy raras de lo que te va a salir de ahí; la gente dice que matas a un bebé... yo no quise ver nada”,
Carmen - Madre de una niña de 14 años que abortó en mayo
“Habría apoyado a mi hija de cualquier forma, pero dejé que ella tomara la decisión”
Una llamada del padre del chico con el que salía su hija de 14 años puso a Carmen en alerta. “No podía ser otra cosa”, recuerda. Fue ese hombre al que no conocía el que le explicó la situación. “Fue un golpe muy duro y me sentó mal que mi hija no tuviera la confianza de haber venido primero a mí, pero lo entendí”, relata. “Desde el primer momento le di todo mi apoyo; la habría ayudado también si lo hubiera querido tener; no intenté convencerla por un lado ni por el otro. Quería que fuera ella quien tomase la decisión”, asegura.
Madre e hija crearon desde ese momento una nueva complicidad. “Estaba asustada, pero tenía claro que quería abortar”, afirma Carmen, que considera a su hija lo bastante madura para hacerlo. El padre de la niña murió hace tres años en un accidente y antes que eso, la pequeña tuvo que pasar el trago de la separación de sus padres. “Todo esto la hizo madurar, pero creo que las chicas menores necesitan el apoyo de sus padres para pasar por esta experiencia; la nueva ley debería contemplar que los padres, al menos, conozcan la situación”, opina.
Carmen se confiesa “creyente”, sin embargo asegura “no sentir remordimientos”. “Creo que hay que estar en esta situación; la gente no debería juzgarlo así como así”, declara.
La niña rompió al poco tiempo con su novio, con el que había salido durante un año. “Estoy segura de que ahora tendrá muchísimo más cuidado pero siempre es bueno que les den información; conmigo no quiere hablar de esto, es muy reservada”, concluye.