REDACCIÓN - IBIZA
"Joven de 18 años vende su virginidad por 5.000 euros" es el texto del escueto anuncio que aparecía en "Diario de Ibiza". La joven es María, el nombre supuesto de una adolescente ibicenca de ascendencia dominicana que quiere pagarse los estudios de Medicina en la isla caribeña vendiendo su cuerpo. Espera que sea por una sola vez, aunque no descarta volver a recurrir a ello para alcanzar su sueño de convertirse en doctora. Su madre es la única que sabe lo que va a hacer, asegura, y la apoya a pesar de que le ha costado mucho digerirlo. Ayer a media mañana ya había recibido una decena de llamadas de candidatos a comprar su primera vez.
María ha acabado sus estudios en el instituto y sabe que un título universitario le abrirá un futuro mejor, sin las estrecheces que padece en República Dominicana, donde vive la mayor parte del año, y está dispuesta a entregar su virginidad para conseguir el dinero que le permita seguir estudiando. Cree que es un buen trato, y su única opción. A través de un anuncio en la sección de "contactos", María empezó a buscar ayer a alguien que quiera pagar 5.000 euros, el precio que le ha puesto a su primera relación sexual completa?
"Con los tiempos que corren, no me parecía que pudiera pedir más dinero –explica–. Podría hacerlo, pero entonces sería más dificultoso y no tengo tiempo. No quiero perder el año, ya tendría que haber empezado las clases". En las primeras horas tras la publicación del anuncio ya habían llamado a María siete personas interesándose por su oferta y al menos uno de los hombres que se pusieron en contacto con ella estaba verdaderamente interesado en llegar hasta el final, porque "ha llamado dos o tres veces ya", relata la joven, que cumplió 18 años en junio pasado. Sin embargo, la mayoría de sus interlocutores se quejaban del elevado precio que ha puesto a su virginidad, aunque ella insiste en que 5.000 euros le darán "casi para nada".
Pureza certificada
Como no se puede presuponer la virginidad cuando hay dinero de por medio, María explica que, una vez cerrado el trato, irá a un hospital a hacerse "un reconocimiento médico" con el que pueda acreditar que se encuentra "intacta" ante el comprador de esta relación "¿Quieres saber si soy guapa?, se puede decir que sí", asegura y se describe a sí misma por teléfono: "Soy morena; ni gorda ni flaca; tengo mucho pecho y mucho culo; el pelo negro rizado o lacio, según me dé; ojos negros y labios normales". Se figura que "no será agradable" si, finalmente, el comprador es un anciano. Pero de todos modos se entregará?
"Hay veces en que tienes que hacer cosas que no te gustan. Siempre he sido muy reservada, pero ahora me he visto entre la espada y la pared. Quiero ir a la universidad y no tengo recursos", explica la joven para justificar su decisión. "Lo que necesito es estudiar y no un desgraciado que me amargue la vida y al día siguiente no me llame", recalca. Para María, que nació en Ibiza, de padre español y madre dominicana, "las chicas de aquí son muy suelticas; en Santo Domingo no es así". Asegura que ha sido "duro" preservarla, que la reservaba "para el hombre adecuado" y que más de un novio la dejó precisamente por su negativa a mantener relaciones. Con el tiempo eso ha perdido importancia para ella frente a la posibilidad de ganar un dinero con el que asegurarse su sostén como estudiante para los próximos tres o cuatro años. Sabe que se está prostituyendo y espera que ésta sea la única vez, aunque tampoco descarta recurrir de nuevo a su cuerpo si lo necesita. "Tendría que verme en la situación", matiza.
Su madre, que trabaja en Ibiza desde hace muchos años, es la única persona que conoce su decisión. "Para ella ha sido duro, es mi mamá", explica. La primera respuesta de su progenitora fue darle un sermón. Después lo ha acabado aceptando: "ha tenido que resignarse. Me dice que puedo hacer lo que quiera".