C. V. - SANTIAGO
Inclinómetros y fisurómetros. No son nuevos aparatos con los que los vaya a sorprender su médico especialista, aunque, en cierta medida, sirven para conocer el estado de salud, en este caso de las piedras y, más precisamente, del conjunto arquitectónico cumbre del Mestre Mateo: el Pórtico da Gloria, en la catedral de Santiago. Claro que a este peculiar paciente no le bastarán con un par de sesiones, sino que durante once meses los sensores colocados por los técnicos de la empresa italiana Cooperativa de Beni Culturali estarán vigilantes para conocerlo todo de la cinética –el movimiento– de las piedras que componen este bien cultural, vigilando con especial hincapié su inclinación y sus posibles fisuras.
De este modo se desarrollará la fase de monitorización estructural del Pórtico da Gloria, aunque eso no impedirá que otro tipo de sensores, los colocados en el mes de junio por la empresa Labein, sigan funcionando. De hecho, si los nuevos aparatos estarán operativos durante once meses, los anteriores, encargados de mediar las condiciones microclimáticas que afectan a la piedra, deben permanecer en su sitio un año entero para saber con exactitud cómo se comportan los materiales durante cada una de las estaciones del año.
En cualquier caso, y pese a que el Arcebispado de Santiago ya ha asumido, no sin cierto pesar, que los andamios seguirán revistiendo al Pórtico durante la celebración del Xacobeo, desde la Fundación Barrié de la Maza, que se encarga de aportar los fondos que cuesta la rehabilitación de esta obra, aseguran que en verano de 2010 la previsión es de que estén a la vez listos el plan de conservación preventiva del Pórtico además de la propuesta de intervención en el conjunto.
Será de nuevo la empresa COO. BEE. C. la que se encargue de estas dos últimas etapas.
De momento, y en los diez días que van de septiembre, el equipo italiano se ha encargado ya de elaborar seis estudios específicos para comprobar el estado de salud del monumento.
Así, han realizado ya estudios con videoendoscopio, que han tenido como objetivos permitir conocer el espesor de los sillares del arco central del Pórtico y el sistema constructivo y de anclaje y ensamblaje de las esculturas del tímpano y determinar la técnica constructiva de los pilares.
Con las investigaciones ultrasónicas se persigue conocer la resistencia mecánica del material pétreo, mientras las magnetotérmicas comprueban la presencia de elementos metálicos y las realizadas con georradar –que se han centrado en el reverso del arco central del Pórtico– buscan conocer el sistema constructivo del tímpano y de los muros internos de las pilastras.
Junto a estas mediciones, el equipo italiano también ha practicado termografías, para analizar la textura mural de las bóvedas y detectar posibles lesiones en las mismas. En este caso, los técnicos han tenido que trabajar de noche, con la catedral cerrada.
Finalmente, a lo largo de estos diez primeros días de septiembre también se ha realizado un relieve topográfico para recoger las líneas maestras de la construcción y de la fachada del Obradoiro, de modo que sea posible estudiar las posibles deformaciones y realizar un estudio comparativo con otra medición efectuada en 1988 por el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Una restauradora de dicho centro, Concha Cirujano, se encarga de la dirección técnica de los trabajos de COO. BEE. C., que también están supervisados permanentemente por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta.