VERÓNICA PALLEIRO - CAÑIZA
Una de las romerías de A Franqueira más calurosas que se recuerdan fue la que disfrutaron o padecieron, según se mire, los miles de fieles que asistieron ayer al santuario de lo alto de A Paradanta para presenciar espectáculos religiosos únicos del mes de septiembre. La salida en procesión de la Virgen de A Franqueira tirada por un carro de bueyes, las danzas blancas protagonizadas por los niños de la parroquia o la escena teatral de lucha entre el moro y el cristiano fueron los más esperados.
Las altas temperaturas provocaron algunos desmayos entre los asistentes, que fueron atendidos por la ambulancia desplazada hasta el lugar. No obstante, a pesar del calor sofocante que hizo especialmente arduo el peregrinaje, fueron muchos los caminantes que subieron al Santuario de A Franqueira a pie. Pero el mérito es aún mayor para la ofrenda de Carlos Rodríguez y Gumersindo Ameijeira que subieron en silla de rueda eléctrica en dos horas y media desde el centro de Ponteareas. También, Ángel Nogueira, que a sus 26 años sufre una lesión medular incompleta, consiguió cumplir su reto de subir en bicicleta. "La gente que iba en coche se paraba para decirnos frases de apoyo y ánimo" asegura satisfecho Carlos Rodríguez.
Ante el aluvión de gente que acude a esta romería de la Natividad de la Virgen, la misa se celebra en el exterior y, por eso, no se tomaron especiales medidas de prevención contra el virus de la gripe A (H1N1). De hecho, muchos de los fieles pasaron por debajo de la virgen en el interior de la iglesia acariciándola con un pañuelo que luego se acercaban a la boca para besarlo.
A miles de kilómetros del santuario, los emigrantes cañicenses también celebraron ayer esta fiesta. Según explica la teniente de alcalde de la localidad, Helena Fernández, en Argentina, son muchos los que en este día se acercan al Centro Gallego de Buenos Aires para visitar el cuadro que el pintor Sotomayor realizó como ofrenda a la Virgen de A Franqueira por sus "pecados artísticos".
Además de la religiosidad, esta romería en la que se celebra el nacimiento de la virgen María, se caracteriza, cada vez más, por la proliferación de productos gastronómicos que se pueden degustar paralelamente a la Eucaristía y a las actuaciones. Ayer, en A Franqueira, los asistentes pudieron elegir entre degustar el tradicional pulpo á feira, churrasco, o un buen plato de callos; que tuvieron éxito a pesar de que el calor invitaba a tomarse algo más fresquito.
Aunque el día grande de la fiesta fue ayer, los que se la perdieron todavía están a tiempo de ver la danza o la lucha del moro y el cristiano hoy o el próximo 20 de septiembre, cuando se celebrarán también las tradicionales "poxas" en las que se subastan productos regalados a la virgen como oro, ovejas, huevos, miel, entre otros.