SILVIA MELLA - VIGO
Una mancha de pintura sobre la ropa puede hacer que lo pierdas todo. Con la pistola (marker) siempre al acecho, el jugador de paintball espera angustiado marcar a los miembros del equipo contrario. Corre, se agacha y escondido detrás de un tablón de madera espera oír la señal de alguno de sus compañeros dejándole vía libre e indicándole el objetivo. Sale de su refugio, dispara y tiñe al enemigo de color. Elimina al contrincante. Un juego de equipo en el que priman la estrategia y la confianza, así se resumen las bases del paintball. No muy bien visto pero cada vez más en alza, este juego poco conocido pero con aspiraciones a convertirse en deporte consigue cada año nuevos adeptos. Desde hace dos años, Vigo cuenta con su primer Club Deportivo de Paintball instalado en la parroquia de Matamá. Con 200 socios afiliados y aproximadamente la visita anual de 700 personas, el presidente del club, Damián Blanco, asegura que aún queda un largo camino por recorrer.
Campo de competición
En el año 2007 surgió la idea y un año más tarde se puso en marcha. “Durante un viaje a Andorra conocí el juego, me interesé por él y de ahí salió la idea de crear un club” dice Blanco. Sin ánimo de lucro, esta asociación deportiva pretende, al igual que ocurre en otros países, fomentar la competición de este deporte entre equipos profesionales. “Uno de nuestros objetivos principales es dar a conocer este deporte creando un equipo que participe en ligas nacionales e internacionales y realizando torneos y copas de paintball en Vigo” indica Blanco. Para eso, se está construyendo en Matamá el primer campo de competición de la ciudad, con una superficie de 2.500 metros cuadrados en un terreno liso con obstáculos hinchables en el que jugarán dos equipos de cinco personas durante un tiempo establecido de cinco minutos intentando anotar la puntuación más alta. Además, este campo de competición se completa con otro recreativo ocupado por parapetos de madera y grandes sacos colocados a modo de trincheras en el que se pueden encontrar hasta cuarenta personas. Por el momento solo está en funcionamiento el campo recreativo en el que se dan cita cerca de sesenta jugadores al mes.
En cumpleaños y despedidas
El número de practicantes de este deporte ha ido creciendo con el paso de los años. La cifra de visitas al club ha subido sin parar desde su apertura hasta anotar aproximadamente unas 700 personas durante un año. El paintball está muy solicitado y cada vez más gente se anima a jugar poniendo como excusa una comida de empresa, un cumpleaños o incluso una despedida de soltero. Este sábado, un grupo de chicas de Ourense vino hasta Vigo para darle el remate final a la soltería de una de ellas. “Hemos decidido venir aquí porque queremos matar a la novia” comentan entre risas. Sin embargo, el paintball es un juego que carece totalmente de riesgo alguno siempre y cuando se respeten las consiguientes normas de seguridad. Como anécdota, destacar que la probabilidad de resultar herido en otros deportes mucho más extendidos y populares que el paintball es mayor, como por ejemplo doce veces más en el fútbol y siete en el béisbol.