MAR MATO - VIGO
Una aparentemente inofensiva chaqueta con el dibujo de un panda puede estrangular a la niña que la porte a causa del cordón para ajustar la capucha. La prenda, fabricada y vendida en Bulgaria, figura como uno de los últimos productos inseguros del listado de la Comisión Europea. Cada semana, el sistema de alertas de los 27 estados miembros incorpora nuevos objetos denunciados por los consumidores o autoridades. En lo que va de año, se han registrado 1.172 productos no alimentarios que pueden causar diversos daños a la salud. De esta cuantía, los que más quejas generan son los juguetes y las prendas de vestir, representando juntos el 49% de los artículos peligrosos.
Los restantes son productos del motor, bombillas, elementos eléctricos, cosméticos y materiales para el cuidado personal, entre otros, que pueden producir descargas eléctricas, heridas u otro tipo de problemas.
Para la Asociación General de Consumidores, los casi 1.200 avisos de productos nocivos habidos en los primeros ocho meses del año no deben provocar alarma entre los consumidores. "La cifra responde a una realidad, la globalización. Los productos viajan fácilmente y resulta imposible controlar todo lo que entra", señala el presidente de la sociedad, Jean Bernard Audureau.
Este, no obstante, insiste en que las autoridades deberían "aumentar el control de productos" no sólo de los llegados de fuera de las fronteras de los 27 sino de los fabricados en el propio continente.
En números absolutos, las alertas por ropa se elevan a 233, lo que supone el 20 por ciento de los avisos; mientras que los juguetes que entrañaban algún peligro han ascendido desde enero a agosto a un total de 338 (el 29% de las alertas en la UE).
Entre los principales problemas que pueden causar los juguetes, se encuentra el albergar pequeñas piezas que pueden ser extraíbles y, por tanto, tragadas por los pequeños. Otro riesgo es la presencia de componentes químicos de riesgo que pueden ser cancerígenos si se somete el ser humano a una prolongada exposición a ellos.
De forma residual, se han localizado también juguetes que pueden dañar los oídos. Fue el caso en este mes de agosto de un teléfono de juguete comercializado en Polonia que emitía un sonido de 94 decibelios cuando el máximo permitido se sitúa en 80.
Cómo evitar disgustos
Para evitar disgustos, desde la Asociación General de Consumidores, el presidente, Jean Bernard Audureau, recomienda "huir de cierto tipo de tiendas donde se encuentren productos demasiado baratos; ver si el juguete tiene las instrucciones en español; comprobar si presenta productos químicos o eléctricos y cómo usarlos y fijarse en la edad mínima aconsejada para usarlo".
Como añadido, Audureau facilita un último consejo a los compradores: "Un adulto debe quedarse con el niño en los primeros momentos que el pequeño está jugando con un juguete". Es la única forma de localizar algún problema y evitar accidentes.